Conoce a detalle una técnica milenaria que ha sido heredada de generación en generación y continua hasta el día de hoy.
MEXICO. – En una pequeña comunidad indígena de San Pablito, a más de 170 kilómetros de la Ciudad de México, tiene lugar una antigua técnica de fabricación de papel aún próspera, al punto de ser la marca de la localidad y una de las actividades que trae fortuna a los lugareños.
Ubicado en el municipio montañoso de Pahuatlán, en el estado central de Puebla, la comunidad acoge a artesanos indígenas otomíes que conservan la tradición de utilizar la corteza del jonote para hacer papel “amate”.
Uno de ellos es Fausto Santos, quien aprendió la conocida técnica desde niño.
Detalló el proceso de fabricación, que inicia con el suavizado de la corteza para luego “esperar durante un día completo de estar hirviendo en una paila”.
Según explicó Zhu, la técnica de elaboración del papel de bambú de Fuyang debe seguir varios pasos. El primero consiste en cortar los bambúes y la época más oportuna del año para hacerlo es cuando llega Xiaoman (brotes de grano), un término solar del calendario tradicional chino que refiere a la parte final del mes de mayo.
Luego de medio mes de fermentación, el papel se somete a los procedimientos de machacar, dragar y asolear, todo un proceso que dura más de medio año, lo que hace que la producción sea relativamente baja.
El papel de bambú es impecable, flexible, soluble, impermeable y muy fácil de conservar. Por esas cualidades, es popular entre calígrafos y pintores, así como muy utilizado por museos y archivos para la restauración.



