Sismos continúan en Guatemala: confirman siete fallecidos y más de 2,000 afectados 


El Ministerio de Salud se declaró en alerta roja máxima y ha desplegado brigadas para brindar atención médica primaria y apoyo psicosocial en los albergues.

GUATEMALA.- En conferencia de prensa desde el Palacio Nacional de la Cultura, el presidente Bernardo Arévalo confirmó que la cifra de fallecidos asciende a siete. Detalló que cinco de los casos han sido oficialmente certificados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), mientras que los otros dos están en proceso de verificación.

Además de las siete personas fallecidas confirmadas por el presiente Bernardo Arévalo la mañana de hoy, la CONRED reportó al menos nueve heridos hospitalizados, 653 damnificados, 300 albergados, 103 viviendas con daños estructurales y afectaciones en 17 tramos carreteros y un puente.

En los municipios más afectados, como Santa María de Jesús, la situación es crítica: el 50 % de las viviendas ha sido declarado inhabitable, incluida la histórica iglesia cuya fachada fue dañada. El alcalde Mario Pérez confirmó que la localidad está sin electricidad y prácticamente aislada debido a los derrumbes.

Arévalo sobrevoló en helicóptero la región acompañado del ministro de Defensa, Henry Sáenz, quien anunció el inicio de operaciones de reconocimiento. Arévalo suspendió clases y la jornada laboral en los departamentos de Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez, los más afectados por el fenómeno.

“La primera reflexión es que nos encontramos en una etapa de emergencia nacional, con una alerta naranja, atendiendo las causas de estos sismos que han generado daños en distintas partes del país, y realmente nos parece sorprendente la falta de solidaridad y de conciencia de quienes en este momento escogen manifestar y hacer bloqueos que, por demás, son ilegales”, dijo el mandatario.

El Ministerio de Salud se declaró en alerta roja máxima y ha desplegado brigadas para brindar atención médica primaria y apoyo psicosocial en los albergues. Mientras tanto, decenas de personas han pasado las noches al raso, en parques, aceras o improvisadas carpas por temor a nuevos colapsos de sus viviendas.