Por Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales
A pesar de las vicisitudes y avatares de la integración centroamericana, es de resaltar que es el proceso de integración a nivel latinoamericano que mayor desarrollo ha tenido. Si observamos la historia notamos que el motor original del proceso de integración fue el rubro económico, precisamente, porque las oligarquías se habían diversificado, principalmente en sectores industriales y de servicios.
Esta situación llevó a un crecimiento de infraestructura productiva, vial y portuaria en los países más aventajados de la región (Panamá, Costa Rica, Guatemala y El Salvador). No se debe olvidar que en Centroamérica el mayor socio comercial es Estados Unidos, a excepción de El Salvador, ya que el 60% del comercio es intrarregional y el 40 por ciento corresponde a Estados Unidos y a otros países.
Otro factor interesante es que las oligarquías centroamericanas, además de tener vínculos comerciales y económicos, también los tienen familiares, ya que varias se han emparentado con otras de la región. Esto ha facilitado el comercio intrarregional, en otras palabras, evidenciamos una integración familiar de los empresarios más grandes de la región.
Es importante resaltar y tomar en consideración, que nada más se hace referencia a un proceso de integración a nivel arancelario, de movilidad de bienes, capitales, y mercancías. Respetando los modelos económicos de los países de la región centroamericana, es decir, independientemente de los salarios, condiciones laborales, de sus relaciones sociales de producción, asistencia social y protección de los derechos laborales en cada uno de los Estados de Centroamérica.
Ya que, no es lo mismo regular y uniformar aranceles que legislaciones laborales, sociales, educativas o políticas públicas en cada uno de los Estados. Esto debido a que en ese proceso transformador nos encontramos con poderes facticos nacionales (reaccionarios o conservadores) que lo impiden/obstaculizan. Es imperativo para todos los Estados del SICA fortalecer sus procesos democráticos, aunque eso implique perder privilegios de las clases dominantes, que el mismo sistema político les otorga para proteger modelos económicos injustos, por tal razón dar el paso de la integración a la unión Centroamericana se convierte en impostergable, porque no es solo una deuda histórica sino un imperativo actual.



