¿No bañarse en causal de divorcio?

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En Turquía, una mujer demandó a su marido y pidió el divorcio porque no se asea cotidianamente, según denunció.

EUROPA-ASIA.- Turquía acaba de incorporar una figura más a las causales de divorcio en su país: no bañarse. A priori uno pensaría que por sentido común debería estar contemplado pero no lo estaba. Sólo unos pocos países lo han aceptado.

Así lo dictaminó la Corte Suprema turca después de estudiar el caso de una mujer que demandó a su esposo porque «rara vez» se duchaba, olía a sudor y sólo se cepillaba los dientes una o dos veces por semana.

La mujer, identificada sólo como AY por los medios de comunicación turcos, solicitó el divorcio de su marido, CY, citando su falta de higiene personal como la razón principal.

De acuerdo a la denuncia presentada en el 19º Tribunal de Familia de Ankara, el acusado llevaba la misma ropa durante al menos cinco días seguidos, rara vez se duchaba y apestaba constantemente a sudor.

Para respaldar la denuncia, el abogado de la mujer presentó una serie de testigos para confirmar esas afirmaciones, incluidos conocidos mutuos e incluso algunos de los compañeros de trabajo del hombre.

Y los testigos fueron contundentes. Todas las declaraciones bajo juramento confirmaron la mala higiene personal del acusado.

Finalmente, el tribunal aprobó la solicitud de divorcio de la mujer y también ordenó al marido pagarle 500.000 liras turcas (16.500 dólares) como compensación a su ahora ex cónyuge por soportar su falta de higiene personal.

«Los cónyuges deben cumplir con las responsabilidades de la vida en común», dijo el abogado de AY, Senem Yılmazel, al periódico turco Sabah.

“Si la vida en común se vuelve insoportable debido a un comportamiento, la otra parte tiene derecho a solicitar el divorcio. ¡Todos debemos tener cuidado en las relaciones humanas! Por eso debemos prestar atención tanto a nuestro comportamiento como a nuestra limpieza”, agregó.

En el derecho civil turco, las razones aceptadas para el divorcio se dividen en dos categorías: razones especiales y razones generales; estas últimas incluyen todas las razones que hacen la vida insoportable para una o ambas partes.

En este caso particular, el Tribunal Regional de Justicia y, luego de una apelación, la Corte Suprema, cuyo reciente veredicto fue definitivo, consideraron que la mala higiene personal del marido era motivo válido de divorcio. Los documentos judiciales demostraron que, según los testimonios de los testigos, CY se duchaba como máximo una vez cada 7 a 10 días y sólo se cepillaba los dientes una o dos veces por semana, lo que provocaba que su aliento oliera «insoportable».

Curiosamente, algunos de los compañeros de trabajo del hombre aceptaron comparecer como testigos en este caso y declararon que su mal olor corporal hacía que trabajar con él fuera una tortura.

La próxima vez, seguramente, el hombre se bañará más o al menos se hará amigo de sus compañeros de trabajo.