Las posiciones sexuales favoritas de los hombres

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«El misionero», «el perrito» y «la vaquera» figuran entre las preferidas.

AMÉRICA LATINA.- Por las sensaciones físicas, por las fantasías, por lo que se puede ver (o lo que se oculta), por el nivel de dominio que se tiene de la situación y por otros numerosos motivos, cada pose sexual tiene sus adeptos.

Si bien la popularmente conocida como “el misionero” parece de las más comunes, la variedad es mucha y también es amplia la preferencia de los hombres hacia cada una de ellas.

«El misionero»

Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, explicó a Clarín que “el misionero” puede describirse como “la pose obligada, la más conservadora, la del inicio, la pose ‘moral’ por excelencia”. “Esta posición precede a las demás cuando comienza el juego amoroso. Con vistas a un encuentro erótico, los cuerpos se disponen casi espontáneamente buscando esa posición”, añadió.

Sin embargo, el especialista aclaró que, “despojada de toda connotación, ‘el misionero’ tiene con qué defenderse”. En ese marco -y tras recordar que se trata de la pose donde la mujer está abajo con las piernas entreabiertas y el hombre se vuelca sobre ella, cara a cara, manteniendo cierta distancia para no volcar todo el peso- hizo una serie de recomendaciones.

Ante todo, se deben disponer los cuerpos de manera activa, de nada sirve generar variantes con cuerpos pasivos, sin energía. Hay que buscar, proponer, buscar el encastre placentero. Es necesario hacer hablar a los cuerpos. El movimiento es sabio.

Colocar una almohada en la zona lumbar permite tener más movimiento y no sentir que uno se hunde en la cama o en el sitio que se elija.

Mover las caderas hacia arriba o abajo, o bien hacer movimientos de rotación, apretando el pene con las contracciones vaginales.

Podés jugar con las piernas extendiéndolas, haciendo presión en el pene, o bien alternar con movimientos de extensión y flexión.

Si preferís el contacto cercano cara a cara, los besos o susurrar en los oídos puede ser muy excitante.

Pero, además del tan famoso «misionero», Ghedin mencionó otras posiciones sexuales que a los hombres les pueden resultar muy excitantes.

“La profunda”

El médico explicó que es una variante de “misionero”. La diferencia radica en que la persona que va a ser penetrada (es decir, aquella que está abajo) eleva las piernas y las coloca sobre los hombros del hombre. De esta manera expone mejor sus genitales para ser penetrados. Dato extra: si se coloca un almohadón bajo la pelvis mejora la cercanía para una mejor penetración.

“El perrito”

Reproduce la primera forma humana de encontrarse sexualmente -dijo el sexólogo-, ya que “nuestros ancestros no se miraban a la cara mientras tenían sexo”.

“La mujer se pone de rodillas, separando las piernas y elevando la cola para exponer mejor la vulva; el hombre la penetra desde atrás y sostiene el bombeo abrazando las nalgas de su compañera”, detalló al tiempo que aclaró que “es una de las poses recomendadas para hombres con penes más pequeños, ya que tienen más cercanía con la vulva”.

Además, destacó que esta pose “es muy disfrutable para la mujer por la fricción del pene en el punto G (detrás del clítoris en el interior de la vagina)”.

Por último, el sexólogo dio tres recomendaciones:

Un espejo por delante, para que ambos se observen, puede ser un potenciador de placer.

La contracción del suelo pélvico ayuda a presionar el pene logrando más fricción.

Si antes de penetrar se hace sexo oral en la vulva la zona se prepara mejor para el coito, incrementando mucho la excitación.

“La vaquera”

El médico afirmó que éste es una pose que tiene muchos beneficios para ambos integrantes del encuentro, por lo democrático de las acciones. “Ambos se mueven y cada uno ofrece sus habilidades sexuales. La persona sentada sobre el pene puede acercar su pecho al torso de quien está abajo y acomoda la pelvis llevando las nalgas apenas hacia atrás. Es muy excitante jugar con los ritmos de penetración, por momentos lentos y otros más rápidos”.

“La vaquera invertida”

Similar a la anterior, solo que en este caso la persona ubicada arriba está arrodillada, de espaldas al rostro del hombre. Es él quien guía los movimientos, tomando por ambos lados la cadera del o la acompañante.

“Para hombres que no tienen plena confianza en sostener la erección, ‘la vaquera invertida’ es una pose recomendada: permite ver la penetración sin sentirse intimidado por la mirada de la otra persona. Además, al estar menos pendiente de su rendimiento, el hombre se concentra más en sus sensaciones corporales”, dijo Ghedin.

“La flor de loto”

Algunos hombres prefieren la cercanía de los cuerpos y gustan de poses que los pongan bien en contacto, anticipó el sexólogo. Aquí el hombre se sienta (sobre una superficie lisa, que no se hunda) con las piernas cruzadas y la otra persona se monta sobre ellas siendo penetrada y abraza con las piernas la cintura de su compañero.

“Es una pose de máxima intimidad cuerpo a cuerpo y es ideal para los hombres que tienen eyaculaciones rápidas, ya que reduce el bombeo coital, ayudando a que el pene erecto se acostumbre a la humedad y al calor vaginal (tiempo de latencia del pene dentro de la vagina)”, explicó Ghedin.

“La cucharita”

Finalmente, el especialista se refirió a la pose que consiste en ser penetrados desde atrás, mientras se abraza el cuerpo del otro o se estimulan los genitales de quien es penetrado.

“La persona que ofrece la vagina o el ano (recordar que para el paso de uno a otro orificio se requiere higiene y/o cambio de profiláctico, por la transmisión de infecciones) realiza movimientos de cadera para ayudar a la penetración más profunda”, aseguró.

Y cerró: “En estas poses, como no hay contacto cara a cara, no se está pendiente de los gestos del otro, lo cual baja la preocupación de muchos hombres por el rendimiento y el complacer a la otra persona”.

TOMADO DE CLARIN