El verano está a la vuelta de la esquina, proteger tu piel del sol va mucho más del uso de protector solar

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A todos nos encanta lucir un buen bronceado en verano, pero no nos sirve conseguirlo de cualquier manera, ya que podemos pagar caro el daño que le hacemos a nuestra piel.

ESTADOS UNIDOS.- En verano, la piel puede verse afectada por el sol, el cloro o el cambio de rutinas de cuidado cotidianos: dormimos peor, comemos fuera, bebemos menos agua y solemos ingerir más alcohol y azúcar.

A todos nos encanta lucir un buen bronceado en verano, pero no nos sirve conseguirlo de cualquier manera, ya que podemos pagar caro el daño que le hacemos a nuestra piel. Por eso es imprescindible que preparemos la piel para el verano, tomemos las precauciones pertinentes y reparemos la piel tras cada exposición. Aun así, el sol puede maltratar tu piel, es por eso que te ofrecemos algunos consejos para ayudarte a mantener tu piel bonita y protegida durante todo el verano.

El sol es el primero, él nos hace felices, ayuda a nuestra piel a producir la vitamina D y aumenta los niveles de serotonina, la endorfina “bienestar”. Sin embargo, todos sabemos que los rayos UV contribuyen al envejecimiento de la piel. Activando los mecanismos celulares, afecta la producción de melanina. El segundo enemigo son los cambios bruscos de temperatura. Todos los cambios de temperatura agreden tu piel y la resecan rápidamente. Para mantener tu piel feliz, ¡hidrátala! Cuidados esenciales. Hay zonas de nuestra piel que, además de quedar más expuestas, son más sensibles al sol. Debemos tener especial cuidado con el escote, los labios, las manos, los empeines, la nariz o los hombros.

Los fenómenos oxidativos son los principales causantes del envejecimiento cutáneo. A pesar de que nuestra piel posee su propio mecanismo de defensa frente a estos fenómenos, con el paso del tiempo se saturan y dejan la piel expuesta a los efectos nocivos de los radicales libres.

Algunos alimentos recomendables para preparar la piel para el verano son; por ejemplo, frutas y verduras de color anaranjado, como la zanahoria, la calabaza, los tomates y el albaricoque, y las verduras de hoja verde, como las espinacas, el brócoli, el pimiento o el calabacín, los melones o los espárragos y la naranja.
La dieta puede proporcionarnos un buen aporte de vitaminas y minerales que ayudan a mantener la salud cutánea. Algunas sustancias, como los betacarotenos, protegen y preparan la piel frente a la exposición solar. Junto con la alimentación es importante la hidratación.