Los obispos salvadoreños presentan recomendaciones y peticiones concretas, “con el único fin de contribuir al bien común”.
EL SALVADOR.- La Conferencia Episcopal de El Salvador ha hecho pública una nueva Carta Pastoral titulada “Una voz que con esperanza clama en el desierto”, la cual ha sido elaborada por una comisión delegada de obispos, en la que mencionan situaciones de la realidad nacional que consideran preocupantes.
Entre ellas solicitan la derogación del estado de excepción, el cual fue ampliado esta semana, pues consideran que en su momento fue necesario para frenar la violencia y se consideró exitoso por sus resultados, sin embargo consideran que ya no es necesario.
“Ahora, se trata de permitir al pueblo ejercer su libertad sin presión alguna. Pues el pueblo no puede continuar haciendo el bien, actuando el bien, y obedeciendo las leyes, por temor a las consecuencias del régimen de excepción. Es necesario que el pueblo opte por el bien, porque es bueno para él, tanto como para la familia, la sociedad y la nación. Hacer el bien por miedo es coerción y hacerlo por obligación es represión”, se lee en el documento.
Por otro lado, piden que “no se persiga a los defensores de derechos humanos por el simple hecho de ejercer esta función”. “Si en dado caso hay algunos presos sin más motivo que la defensa de derechos humanos, deben ser estudiados sus casos y de inmediato puestos en libertad”, agregan en el documento.
También reiteran la solicitud de que el país no sea promocionado “como si fuera una gran cárcel internacional”, pues traer criminales puede convertirse en un peligro para los salvadoreños, además de “granjearle a esta nación una mala fama internacional”.
Otros aspectos de la realidad nacional
En el documento, los obispos reflexionaron acerca otros aspectos de la realidad nacional que les preocupan y que desde su punto de vista requieren una mayor atención del gobierno: la educación, la salud, el desempleo, la pobreza, la violencia, el medio ambiente, etc.
En tema medioambiental urgieron a “derogar la Ley de Minería aprobada a finales del año pasado. Escuchando el clamor del pueblo salvadoreño, pues sabe que de implementarse la minería metálica en nuestro país, saldríamos todos gravemente dañados, incluyendo las futuras generaciones”.
En ese sentido, pidieron “escuchar las voces de ambientalistas, evitando su persecución y encarcelamiento, no es justo que se les enjuicie y mucho menos que se les encarcele por su trabajo en favor del medio ambiente”.
También dieron el visto bueno al aumento del salario mínimo, sin embargo lo consideraron “insuficiente” para el sector agrícola, pues son “quienes tienen derecho a un salario mínimos más alto” o igual al del sector urbano. “Qué haríamos sin estos hombres y mujeres”, cuestionan.
El documento concluye con los obispos afirmando que no es su deseo contradecir a las autoridades nacionales, pues están consientes de los esfuerzos que realizan por gobernar el país en beneficio del pueblo y que tampoco tienen interés ideológico partidista, ni por intereses de grupos de poder si no que son sugerencias por “el bien del pueblo”.



