“Debería cambiarse la Constitución completa, yo siempre lo voy a decir”, comentó la abogada salvadoreña.
EL SALVADOR.- La abogada Tahnya Pastor ofreció una reflexión profunda sobre las recientes reformas constitucionales aprobadas en El Salvador, destacando que más allá de un debate jurídico, se trata de un asunto eminentemente político.
Según Pastor, el tema de la reelección indefinida y la reducción del periodo presidencial de cinco a tres años para reiniciar el ciclo electoral en 2027, se enmarca en una enmienda especial con fuerte carga política. “Si nos ponemos a debatir jurídicamente, veremos cómo cada interpretación varía según quién la analice”, expresó.
Sobre la reelección presidencial continua, la abogada aclaró que ya existía la posibilidad de reelección, pero estaba prohibida de manera continua; la reforma habilita ahora esa continuidad, lo que genera controversia política y social.
Pastor calificó como una “posición cómoda y fácil” la negativa a aceptar reformas que, aunque polémicas, representan el derecho de las nuevas generaciones a modificar la Constitución. “No entiendo cómo alguien puede pensar que existen disposiciones constitucionales inmutables que nunca podrán cambiarse; eso es repugnantemente ridículo y ofensivo para la vida de las personas”, afirmó.
Enfatizó que la molestia real de la oposición no radica en que el pueblo pueda decidir libremente si desea la reelección de un presidente, sino en que quien ostenta el poder no pertenece a sus filas. “Lo que les molesta es que el candidato favorecido no sea de ARENA ni de VAMOS y que no tengan a alguien que pueda competir efectivamente”, expresó.
Pastor destacó que para comprender este respaldo al presidente Bukele es fundamental ponerse en los zapatos de quienes enfrentaron situaciones extremas. “Es difícil juzgar el punto de vista de una población votante que se siente feliz y agradecida con el presidente Bukele, cuando hemos analizado la vida en comunidades afectadas por la criminalidad”, dijo.
La abogada recordó que muchas personas trabajan arduamente, a menudo en condiciones precarias, y han visto en la gestión del mandatario una esperanza de cambio y seguridad. “Si no sos esa mujer que después de un día agotador sale a organizar su comunidad, o ese señor adulto que empuja una carreta con esfuerzo, es difícil entender por qué están tan agradecidos y dispuestos a darle su voto”, expresó.
Para Pastor, el apoyo popular no es un fenómeno superficial, sino el reflejo de un reconocimiento sincero hacia las acciones que han mejorado la calidad de vida y reducido la inseguridad en los sectores más vulnerables.
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