Sergio Ramos ha generado polémica en cada movimiento que ha realizado durante su carrera. De Sevilla salió como un niño y el Sánchez Pizjuán jamás se lo perdonó; del Real Madrid, pese a ser coronado leyenda tras haberlo ganado todo como capitán y líder, se despidió por la puerta de atrás tras sus negativas a querer renovar; y del PSG, donde estaba llamado a ser el faro defensivo del potencial campeón de Europa, ha salido con más pena que gloria tras haber aportado más bien poco.
Pero el problema es que, a día de hoy, no hay siguiente paso. No hay club al que moverse. Sergio Ramos se encuentra sin equipo, machacándose en solitario y esperando que, a sus 37 años, alguien venga a buscarle para ofrecerle un último contrato a su dilatada y exitosa carrera profesional.
Se habló en su día de una posible vuelta al Sevilla, pero ni siquiera estuvo cerca de una entente. También sonó el Inter de Miami, pero Beckham y la franquicia estadounidense prefieron apostar por el trío Messi-Busquets-Jordi Alba. Incluso, Arabia Saudí apareció en escena, pero el interés desapareció.
La realidad es que ahora mismo el futuro de Sergio Ramos es una auténtica incógnita. Y lo peor de todo, ha desaparecido de los rumores sobre el mercado de fichajes. Tiene 37 años, la Selección le ha cerrado la puerta y viene de dos temporadas en el PSG donde ni se ha acercado al nivel exhibido durante más de una década en el Santiago Bernabéu.
Arabia Saudí y la MLS apuntan a ser el destino de un Sergio Ramos que espera conocer su futuro pronto.



