Los mandatarios de Brasil y Chile encabezaron la despedida del exjefe de Estado a la que acudieron miles de uruguayos este jueves.
URUGUAY.- El Palacio Legislativo de Montevideo abrió sus puertas este jueves sobre las 10:00 hora local (13:00 GMT) para el segundo día del velatorio del expresidente uruguayo José ‘Pepe’ Mujica, quien fue despedido por el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo de Chile, Gabriel Boric.

Las ceremonias para despedir al exmandatario, fallecido el martes a los 89 años, comenzaron el miércoles por la mañana en la capital uruguaya y se extendieron hasta altas horas de la noche.
Tras una jornada muy emotiva marcada por la llegada de un mar de militantes y ciudadanos de a pie a la sede del Parlamento para despedir a Mujica, el velatorio se vio interrumpido sobre la medianoche y las puertas del edificio se cerraron hasta esta mañana.
Una de las primeras en llegar esta mañana fue la viuda de Mujica, Lucía Topolansky, que lo hizo acompañada de Raquel Pannone, la médica personal del fallecido expresidente.
Visita de Boric
El presidente de Chile, Gabriel Boric, acudió este jueves al velatorio Pepe Mujica en el Palacio Legislativo de Montevideo y saludó a su viuda, la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
Boric, el primer jefe de Estado en acudir al velatorio de Mujica, ingresó al Salón de los Pasos Perdidos de la sede del Parlamento acompañado por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y su vicepresidenta, Carolina Cosse.
Vistiendo una camisa blanca y un traje negro, el presidente de Chile saludó primero al secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, y luego se fundió en un sentido y prolongado abrazo con Topolansky.
Luego, y en un clima de absoluto silencio, se acercó al féretro de Mujica, apoyó sus dos manos sobre la bandera de Uruguay que lo cubría y permaneció en silencio durante casi un minuto.
Boric se sentó luego junto a Topolansky, con quien mantuvo un cálido diálogo, mientras ciudadanos seguían entrando al Palacio para despedir a Mujica.


Lula se despide de su amigo
Lula, por su parte, fue recibido en las escalinatas del Palacio Legislativo de Montevideo por Orsi, e ingresó al salón junto a su esposa, Rosângela da Silva.
El mandatario brasileño arribó junto a una enorme comitiva, cuyo ingreso obligó a interrumpir la entrada de los ciudadanos uruguayos que se acercaron a despedir a su ex mandatario.
Antes de acercarse al féretro, Lula se abrazó con Topolansky, antes de besarla en la frente, un gesto que ya había tenido con su fallecido amigo la última vez que lo vio, el 1 de marzo de este año.
El mandatario brasileño se paró luego frente a los restos de Mujica, donde permaneció unos segundos en silencio.
Lula mantuvo después un diálogo con el presidente Boric.
Antes de retirarse, y tras mantener un extenso diálogo con Topolansky, el líder brasileño se acercó una vez más al féretro, junto al cual, con los ojos humedecidos, pronunció unas últimas palabras a Orsi antes de retirarse del salón.
En una nota oficial publicada poco después del fallecimiento de Mujica, el líder progresista brasileño destacó su “grandeza humana”, que dijo “trascendió las fronteras de Uruguay y de su mandato presidencial”.
“La sabiduría de sus palabras se convirtió en un verdadero canto de unidad y fraternidad para América Latina”, subrayó.


Largas filas para el velatorio de Pepe Mujica
Durante el miércoles, además, cuarenta delegaciones diplomáticas, integradas por embajadores y representantes de organismos internacionales acudieron a la ceremonia, que se lleva a cabo en el Salón de los Pasos Perdidos.
Montevideo amaneció este jueves con largas filas en las afueras del Palacio Legislativo, integradas por personas de todas las edades que se acercaron para dar el último adiós a uno de los políticos más importantes de la historia uruguaya.
Los restos mortales de José Mujica van cremarse y esparcirse en su chacra (pequeña finca), siguiendo la voluntad del expresidente.



