Napoleón Duarte, Monseñor Arnulfo Romero, Nayib Bukele: tres líderes extraordinarios

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Por Nelson Flores especialista en administración pública graduado de la universidad de New México EE UU, consultor de cooperación internacional

OPINIÓN.- Un Líder extraordinario se caracteriza por hacer cosas extraordinarias, marca la diferencia, y sus acciones se anteponen a sus oponentes , siempre sorprende con sus decisiones que por lo general son novedosas y creativas , esta clase de líderes y pensadores de esa estatura difícilmente nacen cada 100 años, sin embargo, los hay y cuando están presentes cambian y transforman sus entornos.

Se destacan en diferentes áreas, en la medicina, la ciencia , la tecnología, la industria, en la filosofía social o en la política,, podemos citar casos como Tesla y Einstein que revolucionaron el mundo de las ciencias, a Alexander Fleming, o los esposos Curie, que aportaron tanto a la salud,  Steve Jobs a las tecnologías digitales , y otros más que se están destacando en las plataformas de la inteligencia artificial.

En lo político también destacaron figuras como el Presidente Churchill , Ronald Reagan, la Señora Merkel, y podríamos citar otros más , y en el caso de El salvador se destacaron figuras políticas como, Maximiliano Hernández Martínez que llevo a cabo el periodo de modernización de El Salvador, una figura férrea y polémica, pero en la historia más reciente, tenemos líderes como Monseñor Romero que con su filosofía religiosa y social de la Iglesia, logró calar sus mensajes en la población más desfavorecida del país.

En el estamento político podríamos destacar al presidente Napoleón Duarte, que con sus luchas sociales y un Discurso convincente  de establecer un “pacto social”, movía multitudes, llenaba todos los lugares donde él se presentaba y lo acogían con vítores  y aplausos , miraban en él un verdadero líder que los iba a librar de las dictaduras militares, claro, Duarte tuvo que ser exiliado, no era fácil luchar contra un sistema militarista, respaldado por una oligarquía que explotaba vorazmente a la población, un hombre que nunca se definió de línea ideológica, ni de izquierda, ni de derecha y eso le trajo consigo enemigos de los dos sectores que buscaban destruirlo, el era un emblemático líder popular que amaba a su pueblo y lo sufrió con sangre y con diversos atentados a su persona que casi lo llevaron a la muerte, sin embargo su discurso triunfó  y llegó a ser presidente, pero le hizo falta algo, el era un líder político extraordinario, pero no sé rodeó de gente extraordinaria, un hombre, honesto y fiel a sus ideales vio manchado su estandarte político social, por personajes nefastos que se dedicaron a enriquecerse de manera pública y descarada, sacudiendo el erario público y creando una imagen de corrupción galopante y devastadora para su instituto político, destruyendo su imagen de líder popular y la de algunos pocos que si trabajaron con mucha honestidad sirviéndole al país, su gran error fue no haber limpiado a tiempo su gobierno de todos aquellos personajes que manchaban el buen ejercicio del poder,  al final, esto trajo como consecuencia una derrota aplastante, por parte de la derecha salvadoreña, que inicio un sistema neoliberal económico que resultó ser peor que la ideología social del partido de Duarte.

Él representó la imagen de un líder extraordinario que fracasa , sencillamente por no haberse rodeado de gente extraordinaria, honesta y leal a sus ideales.

Posteriormente, ante la carencia de líderes en el país, dónde surgieron más bien oportunistas que verdaderos líderes , surge la figura de un joven político, Nayib Bukele, que hace su aparición como un alcalde de un pequeño pueblo del país, lo transforma, rompe con paradigmas tradicionales y después lo lleva a ganar la comuna más importante, la joya de la corona, el gran San Salvador, realizando un trabajo encomiable con una visión de desarrollo, enfrentándose a toda una oposición férrea  de casi todos los sectores del país, aún así, su enorme éxito de transformación de la capital lo catapulta a la candidatura por la primera magistratura, y ante todo pronóstico, y luchas internas y externas, gana de manera arrolladora , rompiendo con el bipartidismo del país que había gobernado más de treinta años, y que solo había creado condiciones de inseguridad y pobreza galopante y profunda en todas las entrañas del país , convirtiéndose nuevamente en un líder muy querido y aclamado por su pueblo, lo cual no se había visto más que en personajes como Duarte y Monseñor Romero.

El joven presidente comienza a demostrar en contra de toda un oposición recalcitrante y destructora que el país podía cambiar, se estableció una forma de gobernar de manera diferente, el pueblo y la diáspora creyó en su discurso viendo resultados a corto plazo, la población se llenó de esperanza, se pasó de una violencia terrible y destructora a un país lleno de paz y tranquilidad, siendo ejemplo al mundo, lo cual hizo que el pueblo se desbordara nuevamente pidiendo su reelección a pesar de los cuestionamientos y críticas de la comunidad internacional, le da otro gane más grande y avasallador que el primero, confirmándole el pueblo la confianza y esperanza en su nuevo líder.

Hoy que ya se está en esta nueva etapa de toma de posesión la población se encuentra muy expectante, especialmente porque el presidente tiene la no fácil tarea de escoger el equipo de trabajo con el cual gobernará los próximos años, sabiendo que el éxito de esa gestión dependerá mucho de cuan competentes, honestos, íntegros y leales son estos funcionarios a su líder y a la población que les ha dado su voto de confianza, por eso retomamos nuevamente la expresión, «UN LIDER EXTRAORDINARIO DEBE RODEARSE DE GENTE EXTRAORDINARIA».