Las pandillas criminales derrocan primer ministro en Haití

Ricardo Sosa, Criminólogo
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Por Dr. Ricardo Sosa.
Criminólogo.
@jricardososa.

EL SALVADOR.- Durante las últimas semanas hemos observado por medio de multiplataformas y los principales noticieros de cadenas mundiales la crisis en la República de Haití, ni la mejor producción de una serie que paga por ver podría ilustrar el dominio, control, poder de las pandillas criminales que se estima tienen el control de al menos el 80% de todo el país. Una nación en un verdadero caos y anarquía, donde el mando control lo tienen las pandillas. El primer ministro de Haití es un neurocirujano, político, de 74 años, se preparó académicamente en Francia y Estados Unidos, su nombre Ariel Henry, a quienes las pandillas le impidieron el ingreso a su país, tomando control, rodeando el aeropuerto y sitiándolo para impedir que un avión aterrizara, llevándolo al exilio.

Para lograr este derrocamiento del primer ministro haitiano las pandillas criminales formaron una alianza entre grupos pandilleriles que siempre han mantenido una guerra entre las mismas, pero que hacen a un lado sus rivalidades, luchas, intereses y hasta odio, por un objetivo común, la salida de su máxima figura y dirigente de aquel país, denominándoles a esta consolidación “Vivir Juntos” pero que quiere evitar la presencia de apoyo y despliegue internacional.

En medio del caos y la liberación de más de cuatro mil pandilleros que se encontraban presos en dos penales por parte de ataques de las pandillas en libertad, surge la figura del cabecilla Jimmy Chérizier conocido en la jerga de las pandillas como “barbecue” un exagente de policía, su rostro emblemático y que representa el mando de la poderosa pandilla criminal “La Familia G9” quien literalmente por medio de redes sociales y casi en cadena nacional e internacional establecía: “Si Ariel Henry no dimite, si la comunidad internacional sigue apoyando a Ariel Henry, nos llevara directamente a una guerra civil que acabará en genocidio” amenazo el pandillero criminal más reconocido de Haití.

Las diferentes pandillas criminales se unieron y articularon ataques armados, sus operaciones y logística formaron una alianza delictiva criminal, un frente único para desarrollar ataques a infraestructura critica e instituciones del Estado, saqueos, atacado comisarias policiales, asesinado policías y custodios, cierre de calles, han bloqueado el suministro de alimentos para la población, para dar un golpe de autoridad y poner de rodillas a la nación, a pesar de encontrarse en una prórroga de estado de emergencia.

Haití es sitiado y controlada por aproximadamente 200 grupos de pandillas de diferentes conformaciones numéricas, cada estructura. Las principales pandillas La Familia G9 y G-Pep se encuentran vinculadas a estructuras de los partidos políticos en el gobierno y oposición, por lo que no me sorprende el cambio de discurso y posiciones del despiadado y cruel cabecilla pandilleril Chérizier que responde a los actores del crimen organizado en Haití y los diferentes grupos de poder donde no faltan los políticos corruptos que tratan de buscar impunidad.

El ahora ex primer ministro de Haití, Ariel Henry, se convierte en la primera figura de ese nivel de autoridad en una nación que es derrocado por las pandillas criminales con el apoyo de actores de grupos de poder y del crimen organizado.

Las pandillas criminales sostengo que son una verdadera amenaza a la seguridad nacional de cualquier país en los cinco continentes, pero en especial en nuestra América Latina donde las condiciones de corrupción e impunidad facilitan las condiciones para las actuaciones de actores no estatales, no son jóvenes marginados y excluidos, son verdaderos criminales.