La magistrada Barbara Holmes dio tiempo para que el Departamento de Justicia y el de Seguridad Nacional cooperen para asegurarse de que Abrego pueda acudir al juicio en su contra por presunto tráfico humano si se encuentra bajo la custodia de ICE.
ESTADOS UNIDOS.- Kilmar Abrego García permanecerá bajo custodia federal, al menos hasta el viernes. La magistrada Barbara Holmes ha ordenado a las partes que presenten más informes sobre dos cuestiones y no ordenará formalmente la puesta en libertad de Abrego ni registrará las condiciones de la misma, que se acordaron esté miércoles hasta entonces.
Entre los puntos en desacuerdo están: lograr que el Departamento de Justicia coopere con el Departamento de Seguridad Nacional para garantizar que Abrego pueda asistir a las audiencias y al posible juicio en este caso, incluso mientras se encuentre bajo custodia del ICE; y que se le traslade a un centro de detención de ICE —o similar— en el Distrito Central de Tennessee o cerca de él, y que se permita a sus abogados comunicarse con él.
El martes, durante un último intento para evitar que Abrego García fuera liberado, el Departamento de Justicia pidió que fuera pausada una orden para su liberación con el objetivo de que no sea deportado, un argumento que parece contradecir al Gobierno de Trump, que expulsó “por error” a Abrego a una prisión en El Salvador y se negó durante semanas a traerlo de vuelta.
El Departamento de Justicia dijo que temía que si Abrego era liberado, otra agencia federal podría sacarlo del país, tras lo cual se liberaría de enfrentar cargos penales en su contra tras ser acusado en Tennessee de presuntamente transportar a personas indocumentadas en Estados Unidos.
“Merece la pena que esta corte suspenda la orden de liberación durante unas semanas para brindar al público una mayor posibilidad de una resolución significativa y basada en pruebas de estos cargos”, había indicado el Gobierno en un documento presentado en corte el martes.
Se esperaba que Abrego García fuera liberado este miércoles de una cárcel de Tennessee, pero que volviera a ser detenido inmediatamente por las autoridades de inmigración.
El ciudadano salvadoreño, cuya deportación “por error” se convirtió en un punto álgido en la lucha contra las políticas de inmigración del presidente, Donald Trump, ha estado en la cárcel desde que fue devuelto a Estados Unidos el 7 de junio, para enfrentar dos cargos de tráfico de personas.
El domingo, la jueza Barbara Holmes dictaminó que Abrego García no tenía que permanecer en la cárcel hasta el juicio.
Sin embargo, tanto los abogados de Abrego García como los fiscales habían dicho que esperaban que fueradetenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tan pronto como fuera liberado.
Los fiscales federales han apelado la orden inicial de liberación de Holmes. Entre otras cosas, argumentaron que Abrego García podría ser deportado antes de enfrentar juicio. Holmes había dicho que no intervendría entre el Departamento de Justicia (DOJ) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Depende de ellos decidir si quieren deportar a Abrego García o procesarlo.
Abrego García se declaró no culpable el 13 de junio de los cargos de tráfico humano .que sus abogados han descrito como un intento de justificar su deportación errónea en marzo a una infame prisión en El Salvador.
Esos cargos derivan de una parada de tráfico en 2022 por exceso de velocidad en Tennessee, durante la cual Abrego García conducía un vehículo con nueve pasajeros. EEl agente especial de Seguridad Nacional Peter Joseph testificó que no comenzó a investigar al salvadoreño hasta abril de 2025.
Holmes indicó en su fallo del domingo que los fiscales federales no lograron demostrar que Abrego García significara un riesgo de fuga o fuera un peligro para la comunidad. El sañvadreño ha vivido durante más de una década en Maryland, donde él y su esposa, una ciudadana estadounidense, están criando a tres hijos.
Sin embargo, Holmes calificó su propio fallo como “poco más que un ejercicio académico”, señalando que ICE planea detenerlo.
Está menos claro qué sucederá después de eso. Aunque no puede ser deportado a El Salvador —donde un juez de inmigración determinó que enfrenta una amenaza creíble de las pandillas—, aún puede ser expulsado a un tercer país siempre que esa nación acepte no enviarlo a El Salvador. Información Telemundo.



