Más de 15,000 asientos se encuentran en disputa debido a la exigencia de la FIFA de controlar la totalidad de las localidades durante la Copa del Mundo.
MÉXICO.- La cuenta regresiva para el Mundial se desarrolla en medio de una creciente controversia en el Estadio Azteca, recientemente rebautizado como Estadio Ciudad de México, donde los propietarios de palcos y plateas amenazan con impulsar un boicot que podría afectar la realización de partidos, incluido el encuentro inaugural de la Selección Mexicana.
El conflicto gira en torno a más de 15,000 lugares de palcos y plateas, cuyos propietarios adquirieron en la década de 1960 derechos de uso por 99 años, con acceso garantizado a todos los eventos realizados en el inmueble. Gracias a estos contratos, han asistido a los Mundiales de 1970 y 1986, además de conciertos y otros espectáculos deportivos.
Sin embargo, la FIFA exige el control total de las localidades del estadio durante el torneo, una política que mantiene desde la Copa del Mundo de 1998. Esta medida ha generado un fuerte choque con los dueños de los espacios, quienes consideran que se están vulnerando los derechos adquiridos en sus contratos.
Ante la falta de acuerdos, Roberto Ruano, representante de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, advirtió que podrían recurrir al apoyo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros grupos sociales para realizar protestas, una posibilidad que incrementa la tensión a pocos meses del evento deportivo.
Tras una serie de negociaciones, un tribunal colegiado resolvió que los propietarios sí podrán ingresar a sus espacios durante el Mundial, pero bajo estrictas condiciones. No podrán introducir alimentos ni bebidas y estarán obligados a consumir únicamente los productos autorizados por la FIFA dentro del recinto.
La polémica aumentó cuando Ruano y un grupo de propietarios acudieron al estadio para presentar formalmente sus reclamos. Según denunciaron, los abogados del inmueble les impidieron el ingreso y les manifestaron que “aquí las leyes de la FIFA son las que mandan”, situación que provocó indignación entre los afectados.
“La percepción generalizada es que la FIFA vino a pisar las leyes de México“, afirmó Ruano, quien insistió en que los propietarios continuarán defendiendo los derechos establecidos en los contratos firmados hace casi seis décadas.
La disputa surge además en un contexto complicado para el organismo internacional, que enfrenta reportes sobre más de 180,000 entradas aún disponibles para el Mundial, mientras busca mantener el control total de la comercialización y operación de los estadios sede.
Con información de medios internacionales



