En el año 2020, cuando la niña tenía 10 años, el agresor la violó, pero ella nunca dijo nada por temor.
EL SALVADOR.- Joaquín Antonio A. L., de 28 años, se aprovechó de la confianza de la relación familiar que existía con su hijastra de siete años de edad para tocarla de manera inapropiada en sus partes privadas. Las agresiones sexuales las cometía cuando la mamá de la niña salía de la casa, ubicada en la ciudad de Metapán.
En el año 2020, cuando la niña tenía 10 años, el agresor la violó, pero ella nunca dijo nada por temor. Tres años después, la menor se fue a vivir con su padre biológico, quien se enteró de lo que sufrió su hija y decidió interponer la denuncia.
El Tribunal Primero de Sentencia de Santa Ana, en la vista pública contra Joaquín Antonio, valoró el testimonio de la niña obtenido a través de una entrevista en Cámara Gesell, y determinó que su declaración fue espontánea y coherente con el resto de evidencia presentada por la FGR.
Como consecuencia, Joaquín Antonio fue declarado culpable y condenado a una pena de 26 años y 8 meses por el delito de agresión sexual en menor e incapaz agravada y continuada. Además, por el cargo de violación se le impuso una pena adicional de 24 años de prisión. En total, deberá cumplir una sentencia de 50 años y ocho meses tras las rejas.
20 años de cárcel por violar a una menor de edad.
En otro caso, el Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Tecla contó con suficiente prueba para condenar a Carlos Mario Díaz a una pena de 20 años de prisión tras ser encontrado culpable del delito de violación en menor e incapaz, modalidad continuada.
En varias ocasiones, en 2022, Carlos Mario Díaz violó a una menor de 12 años. El imputado valiéndose de la relación de patrono y empleada que sostenía con la madre de la víctima, cometía el delito cuando quedaba a solas con la menor y para callarla la amenazaba con enviarla a la cárcel y matar a su madre.



