EL SALVADOR.- El despliegue de soldados y equipo militar en suelo haitiano está cerca de terminar, según informó Nayib Bukele, quien aclaró que la acción no constituye una invasión ni una operación contra la población de Haití.
El mandatario indicó que su país no es una gran potencia y aseguró que no tiene intereses para dominar a la nación caribeña o apropiarse de sus riquezas. Al respecto, señaló que se trata de un Estado modesto en desarrollo cuyo objetivo principal es que cuatro militares regresen a casa, además de combatir a las pandillas a las que responsabilizó de causar sufrimiento y de impedir una vida normal y libre de temor.
“Lo único que queremos es que nuestros cuatro técnicos de aviación regresen a casa. Y estamos dando una lección a las pandillas, esas pandillas que hacen sufrir al pueblo haitiano, que matan a las personas que el pueblo ama, que le impiden vivir una vida normal, libre, sin miedo”, declaró.
Sobre los recursos económicos de la operación, Bukele detalló que El Salvador cubre el 90 % de los gastos de la operación con presupuesto propio, con el apoyo logístico menor de otros países, y sostuvo que la intervención se sustenta en la experiencia previa de su propio país ante la violencia de las pandillas.
“Nos cuesta caro, pero hemos aprendido en nuestro propio sufrimiento: la justicia y la paz no tienen precio. Hemos pasado por el mismo sufrimiento que Haití está atravesando hoy. Hemos vivido un baño de sangre que fue aún más terrible que lo que el pueblo haitiano está sufriendo ahora”, dijo.
Finalmente, el mandatario afirmó que la misión no busca lucro económico y solicitó la confianza y oraciones de los ciudadanos haitianos, concluyendo que las fuerzas desplegadas regresarán a su país una vez finalizada la misión.
“No venimos a Haití para ganar dinero, porque nadie nos paga por esto. Venimos a Haití para luchar contra los malvados… Ayúdennos a ayudar a Haití”, concluyó.



