En Francia, las autoridades tomaron esta medida por las violentas manifestaciones que exigen justicia por la muerte injustificada de un menor durante un control de tránsito.
PARIS.- Una ola de protestas ha generado en Francia, el asesinato de un adolescente de 17 años a manos de un agente de la Policía durante un operativo de tránsito el último martes 27 de junio.
Por ello, en todo el país se vienen registrando multitudinarias manifestaciones en las que se pide derogar las concesiones que las fuerzas de seguridad tienen debido a que, solo en 2022, 13 personas fueron asesinadas por negarse a controles de tráfico. Como respuesta, las autoridades anunciaron el inicio de un toque de queda en Paris por los violentos disturbios.
Según la Fiscalía, el accionar del agente policial no tiene justificación alguna, puesto que “las condiciones legales” del uso del arma “no se daban”. En este sentido, solicitaron prisión preventiva por homicidio voluntario para el policía de 38 años sospechoso de haber disparado, quien deberá comparecer ante dos jueces de instrucción.
Madre convoca a una marcha blanca
Aunque en un inicio las manifestaciones se dieron en la ciudad de Nanterre, lugar donde se registraron los hechos, tras la difusión de las imágenes de detención del menor, rápidamente la indignación se trasladó a todos los rincones de la nación.
Con la madre del joven Nahel en cabeza, unas 6.200 personas, según una fuente policial, participaron en la marcha que partió de la barriada Pablo Picasso rumbo a la prefectura de Nanterre.
Allí, repitieron al unísono diversas consignas, como “Justicia por Nahel” y “Nunca más”, tras realizar un minuto de silencio cuando llegaron cerca del lugar donde el joven de 17 años perdió la vida el último martes.
Tras el fin de la segunda jornada de protestas, se informó que, debido a los altercados registrados, hay 180 detenidos. En este sentido, se anunció que para este jueves se desplegara 40.000 policías y gendarmes para impedir una tercera noche de disturbios por la muerte de un joven baleado por la Policía en un suburbio de París, que ya dejaron comisarías, escuelas y ayuntamientos incendiados en todo el país.


