Enfrentamientos entre aficionados de Motagua y Olimpia dejaron heridos, daños materiales y evidenciaron fallas en la aplicación de la ley vigente desde 2015.
HONDURAS.- La reciente ola de violencia registrada en las inmediaciones del Estadio Nacional José de la Paz Herrera, conocido como “Chelato Uclés”, en Tegucigalpa, ha vuelto a encender las alarmas sobre la seguridad en los espectáculos deportivos en Honduras.
Los disturbios ocurrieron previo al clásico entre Motagua y Olimpia, cuando aficionados de ambos equipos se enfrentaron con piedras e incluso se reportaron disparos, según informaron medios locales. Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron escenas de caos, con personas heridas y momentos de pánico tanto fuera como dentro del estadio.
El vocero del Hospital Escuela, Miguel Osorio, confirmó que al menos tres personas resultaron lesionadas. Dos de ellas presentaban heridas de bala: una en condición crítica y otra estable tras recibir un impacto en la cabeza. Una tercera persona fue atendida por un golpe.
Por su parte, el comisionado de policía, Wilber Mayes, indicó que un agente policial también resultó “bastante lesionado”, aunque se encuentra fuera de peligro tras recibir atención médica.
Además de los heridos, varios vehículos sufrieron daños durante los disturbios, mientras aficionados y periodistas vivieron momentos de temor al escuchar detonaciones dentro del recinto deportivo. A pesar de la gravedad de los hechos, el partido se llevó a cabo sin ser suspendido.
Ante este escenario, el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, reiteró la urgencia de aplicar de forma efectiva la Ley de Prevención de la Violencia en los Estadios, vigente desde 2015 pero nunca implementada en su totalidad.
El funcionario señaló que la situación refleja una falla estructural en las políticas de seguridad en el fútbol hondureño y enfatizó que no se puede permitir la repetición de estos hechos. La normativa contempla medidas como el uso de videovigilancia, la creación de registros de barras organizadas y sanciones que incluyen la prohibición de ingreso a los estadios para quienes participen en actos violentos.
El nuevo episodio de violencia vuelve a poner en entredicho la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en eventos masivos y amenaza con afectar uno de los espectáculos deportivos más emblemáticos del país.
Con información de medios internacionales

