El presidente Trump visita este viernes la zona devastada por las inundaciones repentinas en Texas, donde el balance oficial de fallecidos supera ya los 120.
EE.UU.- El presidente Donald Trump llegó este viernes al condado de Kerr, una de las zonas más afectadas por las inundaciones que han dejado al menos 120 muertos y más de 160 desaparecidos desde el 4 de julio. Kerrville, en el corazón del Hill Country, es un bastión republicano donde Trump ha recibido históricamente un fuerte respaldo electoral.
Trump aterrizó en el aeropuerto internacional de San Antonio junto a la primera dama Melania Trump y se reunió con autoridades locales y líderes comunitarios para evaluar los daños y coordinar la respuesta federal. Sin embargo, llamó la atención que el gobernador Greg Abbott no lo recibiera en el aeropuerto y que el senador Ted Cruz evitara saludarlo.
En respuesta a la tragedia, el gobernador Abbott convocó una sesión legislativa especial para el 21 de julio, centrada en mejorar el sistema de alertas tempranas, fortalecer las comunicaciones de emergencia y agilizar la asignación de fondos para la recuperación de las comunidades afectadas.
La sesión busca también modernizar la infraestructura en zonas de alto riesgo y acelerar trámites para responder con mayor eficacia a futuros desastres naturales, en medio de críticas sobre fallas en el sistema de alerta que habrían agravado el impacto de las inundaciones.
«Nunca había visto algo así. (…) He visto muchos huracanes, tornados y nunca había visto algo de ese tipo. Eso es algo terrible», dijo el mandatario republicano en una mesa redonda junto al gobernador de Texas, Greg Abbott, y funcionarios locales.
La primera dama, Melania Trump, también participó en la visita y dio sus condolencias a las familias de los fallecidos: «Mientras estamos de luto por esta tragedia impensable, nos reconfortamnos en saber que Dios le ha dado la bienvenida a estas pequeñas niñas hermosas». Al menos 27 niñas y jóvenes de un campamento cristiano murieron en las riadas.
El desastre, que se desató por las fuertes lluvias que cayeron entre el 3 y 4 de julio, dejó más de 161 desaparecidos, al menos 120 muertos y kilómetros de destrozos en la región del Hill Country, a las afueras de San Antonio.
En total, el día de la tragedia se acumularon entre 12,7 y 27,9 centímetros de lluvia en los condados de Kerr, Bandera, Tom Green y Kendall, según el Servicio Nacional de Meteorología.



