Tras perder a su madre y sobrevivir a ataque de pandillas, Karla Castellón celebra la captura de miles de criminales


“A mi mamá o a mis manos, nadie lo va a poder recuperar, pero sí me alegro de que ya toda esa gente esté detenida”, declaró.

EL SALVADOR.- En El Salvador, miles de vidas siguen marcadas por la violencia de las pandillas mientras el país enfrenta un proceso judicial histórico contra los líderes de estos grupos criminales. Karla Castellón, de 23 años, recuerda la noche en que perdió a su madre y quedó gravemente herida. Era 2010 y tenía siete años cuando una ráfaga de disparos irrumpió en su hogar en San Miguel. Su madre, propietaria de un pequeño negocio, no pudo pagar la extorsión que le exigían, y los atacantes dispararon contra la familia.

El impacto fue inmediato y devastador. Castellón pasó meses hospitalizada tras el ataque y no pudo despedirse de su madre. A lo largo de los años, múltiples terapias físicas y psicológicas la ayudaron a reconstruir su vida, aunque admite que las heridas emocionales todavía pesan en ocasiones. Hoy, su hogar está lleno de la vida de su familia: La joven es esposa y madre de gemelos, y trabaja para mantener a su familia.

Aunque desconoce el paradero de quienes atacaron a su madre y la mutilaron, Castellón reconoce que las políticas de seguridad implementadas por el gobierno han detenido a miles de pandilleros. Hasta abril de 2026, el Gabinete de Seguridad reportó la captura de 91,990 personas señaladas como miembros de pandillas, bajo el régimen de excepción y el Plan Control Territorial, que han permitido reducir drásticamente la violencia y el cobro de extorsiones. En 2025, El Salvador cerró con 82 homicidios, un promedio diario de 0.2 asesinatos, y la tasa de violencia homicida se ubicó en 1.3 por cada 100 mil habitantes.

Las declaraciones de la joven surgen en el marco de la audiencia única abierta contra 486 cabecillas de la MS-13, acusados de delitos graves cometidos entre 2012 y 2022. Para ella, la justicia aún no devuelve lo perdido, pero reconoce que la detención de los criminales impide que más familias sufran como la suya.

“A mi mamá o a mis manos, nadie lo va a poder recuperar, pero sí me alegro de que ya toda esa gente esté detenida y que ya no sigan cometiendo más actos para más familias”, declaró.

Historias como la de Castellón se repiten en todo el país. Miles de salvadoreños fueron víctimas de la violencia de las pandillas y, aunque la seguridad ha mejorado, las secuelas emocionales y físicas siguen presentes, recordando que el combate contra la violencia es también una batalla de memoria y resiliencia para quienes sobrevivieron.

Con información de Univision 34 Los Angeles.