Empresarios del sector alertaron sobre riesgo de paro técnico y reducción del servicio por falta de rentabilidad.
EL SALVADOR.- La Mesa Nacional de Transporte de El Salvador advirtió que el sector atraviesa una situación de insostenibilidad financiera y anunció que presentará una solicitud formal al Gobierno para establecer un tope al precio del diésel, así como una nivelación de la tarifa del transporte público.
El secretario de la gremial, Lucio Vásquez, explicó que tras reunirse con representantes del sector a nivel nacional, se acordaron dos medidas clave: fijar el precio del combustible entre $2.00 y $2.50 por galón, y revisar las tarifas del pasaje, que —según señaló— se han mantenido congeladas por más de 20 años.
“El sector ha llegado a un punto de insostenibilidad. De continuar así, será cada vez más complicado seguir operando”, afirmó Vásquez, quien también alertó sobre una posible falta de unidades en circulación debido a la baja renovación de la flota, que podría alcanzar hasta un 75% este año.
El dirigente indicó que esta situación ya está generando un abandono del servicio por parte de algunos transportistas, debido a la nula rentabilidad, lo que impacta directamente a los usuarios.
Por su parte, Luis Regalado, también integrante de la Mesa, señaló que el incremento en los costos de operación —principalmente por el combustible— ha desfasado la compensación económica que reciben. Detalló que operar una unidad puede costar alrededor de $122 diarios, tras un aumento de aproximadamente $22 en combustible, lo que deja al sector “operando en rojo”.
Los transportistas hicieron un llamado al Gobierno para evaluar mecanismos que permitan estabilizar el sector, tomando en cuenta que el alza en los precios del petróleo responde a factores internacionales.
En tanto, el transportista Guillermo Rosales, de la Ruta 8, advirtió que la situación podría derivar en un paro técnico, debido a la falta de recursos para adquirir combustible. “Si no hay dinero para comprar diésel, el transporte se para”, expresó.
Rosales también señaló la existencia de competencia desleal, con cobros de hasta $1.50 o $2.00 en recorridos cortos, lo que —según dijo— agrava aún más la crisis del sector.
La gremial reiteró su disposición al diálogo y subrayó la necesidad de encontrar una solución que equilibre las condiciones económicas del país con la sostenibilidad del transporte público.

