Se cumplen 40 años del terremoto de 1986: Una de las mayores tragedias en la historia de El Salvador, que enlutó a miles de familias


El sismo de magnitud 5.7 sacudió San Salvador el 10 de octubre de 1986 y dejó alrededor de 1,530 fallecidos, más de 10,000 heridos y unas 200,000 personas damnificadas.

EL SALVADOR.- Hoy 10 de octubre se cumplen 40 años del terremoto de San Salvador de 1986, uno de los desastres sísmicos más devastadores en la historia de El Salvador. El movimiento telúrico ocurrió a las 11:49 de la mañana del viernes 10 de octubre, con una magnitud de 5.7, y provocó graves daños en la capital y sus alrededores.

De acuerdo con los registros históricos, el terremoto dejó un saldo aproximado de 1,530 fallecidos, más de 10,000 heridos y alrededor de 200,000 damnificados. La fuerza del sismo ocasionó el colapso de edificios, viviendas y otras estructuras, mientras numerosas familias perdieron sus hogares.

Uno de los lugares más afectados fue el edificio Rubén Darío, en el centro de San Salvador, cuyo derrumbe se convirtió en uno de los símbolos de la tragedia. Se estima que alrededor de 500 personas murieron entre sus escombros. La estructura ya había sufrido daños durante el terremoto de 1965 y no fue demolida ni reparada adecuadamente.

El sismo también causó daños importantes en edificios públicos, hospitales, centros educativos, instalaciones deportivas y construcciones históricas. Entre las estructuras afectadas estuvieron el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, la Universidad de El Salvador, la Catedral Metropolitana, el Estadio Cuscatlán y el entonces Estadio Flor Blanca, hoy conocido como Estadio Nacional Jorge «Mágico» González.

Los barrios Santa Anita, San Jacinto, La Vega y Candelaria registraron daños considerables. En Santa Anita, numerosas viviendas quedaron reducidas a escombros. Asimismo, varias construcciones colapsaron debido a su antigüedad, los daños acumulados de sismos anteriores y las deficiencias en sus materiales o diseño estructural.

La emergencia ocurrió en medio de la guerra civil salvadoreña (1979-1992), lo que añadió dificultades a las labores de atención y recuperación. En las primeras horas, habitantes y cuerpos de socorro comenzaron a buscar sobrevivientes entre los escombros, mientras equipos internacionales se sumaron posteriormente a las tareas de rescate.

En el edificio Rubén Darío, las labores fueron particularmente complejas. Equipos de rescate salvadoreños y franceses lograron localizar a dos sobrevivientes que permanecieron soterrados durante aproximadamente 75 horas.

A cuatro décadas de aquel viernes, el terremoto de 1986 permanece en la memoria colectiva como un recordatorio de la vulnerabilidad sísmica del país y de las consecuencias que pueden tener las construcciones deficientes y la falta de medidas adecuadas de prevención.

Cuarenta años después, la tragedia sigue evocando el dolor de miles de familias salvadoreñas y la solidaridad de quienes participaron en las labores de rescate y asistencia a las víctimas.