Se cumple un año de la muerte del Papa Benedicto XVI

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En el primer aniversario de la muerte del Papa Ratzinger, esta mañana se ha celebrado una misa de sufragio en la Basílica Vaticana.

VATICANO.- El 31 de diciembre del año pasado murió Benedicto XVI, el 265º Pontífice. Para recordarle, esta mañana se ha celebrado en el Vaticano, en la Basílica de San Pedro, una Misa de sufragio en el Altar de la Cátedra. Ha estado presidida por monseñor Georg Gänswein, secretario de Joseph Ratzinger desde 2003 hasta los últimos días de su vida, quien, en el marco del evento de dos días que comenzó ayer y que ha sido promovido por Ewtn, en colaboración con la Fundatio Christiana Virtus y la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, para recorrer la vida, el magisterio y el legado del Papa emérito, ha intervenido a las 10 de la mañana, en los recintos del Campo Santo Teutónico, para ofrecer algunas reflexiones sobre el fallecido Pontífice.

«Hace un año el Papa Benedicto XVI terminó su viaje terrenal, después de servir a la Iglesia con amor y sabiduría. Sentimos por él tanto afecto, tanta gratitud, tanta admiración. Desde el Cielo bendícenos y acompáñanos», escribió en sus redes sociales, el Papa Francisco.

El Papa Francisco fue el primero en rendir homenaje al cuerpo de Benedicto XVI, poco después de su muerte. Fue él mismo, unos días antes, al final de la audiencia general del 28 de diciembre, quien había informado a los fieles del precario estado de salud de su predecesor.

«Quisiera pediros a todos una oración especial, por el Papa emérito Benedicto, que en silencio sostiene a la Iglesia», había dicho, pidiendo oraciones por él porque estaba «muy enfermo», para que el Señor le consolara y le sostuviera «en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final». Ese mismo día, Ratzinger había recibido la Unción de los Enfermos, empeorando en los días siguientes.

El último adiós

Miles de personas quisieron presentar sus últimos respetos al Papa Ratzinger, en la capilla del monasterio Mater Ecclesiae, adonde, nada más ser velado el cadáver, acudieron amigos, ex colegas, conocidos, cardenales, religiosos y religiosas, y después, del 2 al 4 de enero, en la basílica de San Pedro, adonde acudieron más de 200.000 fieles.

El funeral tuvo lugar el 5 de enero, en una Plaza de San Pedro abarrotada por 50.000 personas; presidido por Francisco, fue concelebrado por unos 130 cardenales, 400 obispos y casi 3.700 sacerdotes. Alrededor de 1.600 periodistas estaban acreditados en la Oficina de Prensa de la Santa Sede para informar sobre los funerales del Papa emérito, mientras que 200 emisoras estaban conectadas.

El cuerpo de Benedicto XVI, en un sencillo ataúd de ciprés -donde se depositaron el palio, las monedas, las medallas de su pontificado y el Rogito, el texto que describe los rasgos más destacados de su vida y ministerio-, colocado después en un féretro de zinc y a su vez en otro de roble, fue enterrado en las Grutas Vaticanas, en el mismo lugar donde había sido enterrado Juan Pablo II, trasladado en 2011.