El director subrayó que la declaratoria de emergencia otorga el marco legal y operativo para que las comisiones nacionales, departamentales y municipales actúen de manera inmediata.
SAN SALVADOR. – El Sistema Nacional de Protección Civil mantiene un monitoreo constante sobre las afectaciones generadas por la sequía asociada al fenómeno de El Niño, enfocando sus esfuerzos en la evaluación de daños agrícolas y en garantizar la seguridad alimentaria en las zonas más vulnerables del país.
El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, detalló que ante el impacto hidroclimático previsto para este año fue necesario actualizar el Plan Nacional de Contingencia e implementar métricas basadas en percentiles que permitieron detectar la gravedad de la situación entre julio y agosto. Esto derivó en la emisión de la alerta roja el pasado 28 de agosto.
«Nos ocupamos de crear activadores. Hicimos una métrica que nos permitió allá por julio y agosto decir: definitivamente esta es una situación crítica. Tenemos pérdidas y la cosecha probablemente no va a salir al 100 %, fue ahí cuando decretamos alerta roja», explicó Amaya.
Acciones de respuesta y apoyo al sector agrícola
La declaratoria de alerta roja permitió activar de inmediato los planes de asistencia gubernamental y articular apoyos con agencias de cooperación internacional. Asimismo, se desplegó un censo para precisar la extensión de los daños, especialmente en la zona del corredor seco, donde el déficit hídrico es recurrente.
El funcionario señaló que las precipitaciones registradas durante las últimas semanas de septiembre y los primeros días de octubre brindan expectativas favorables para el ciclo de siembra de postrera.
«Afortunadamente hemos tenido precipitaciones muy importantes que denotan que hay una probabilidad de que la segunda cosecha pueda llegar a feliz término. Pero, aun con todo eso, estamos monitoreando a quienes entre mayo y agosto tuvieron situaciones críticas», añadió el titular de la institución.
Impacto prolongado del fenómeno de El Niño
Amaya advirtió que los efectos del fenómeno de El Niño suelen intensificarse en su segundo año de manifestación, por lo que el monitoreo se mantendrá activo durante los próximos meses.
«Regularmente, en el año uno de El Niño no se ven las situaciones más críticas; las situaciones más críticas se ven en el año dos, particularmente entre diciembre y mayo del siguiente año, cuando deberíamos tener nuevamente la entrada del periodo lluvioso», enfatizó.
Finalmente, el director subrayó que la declaratoria de emergencia otorga el marco legal y operativo para que las comisiones nacionales, departamentales y municipales actúen de manera inmediata. Aunque la atención urgente se centra en la seguridad alimentaria, las autoridades proyectan planes de recuperación a mediano plazo para los productores que registraron pérdidas en sus cosechas.


