Prohíben quemas agrícolas ante ola de calor y alto riesgo de incendios en El Salvador


La prohibición nacional de quemas agrícolas responde al aumento de temperaturas, condiciones secas y fuertes vientos que elevan el riesgo de incendios, los cuales ya superan los 2,600 casos.

EL SALVADOR.- Las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador han reiterado la prohibición total de las quemas agrícolas a nivel nacional, debido a las condiciones climáticas extremas que elevan significativamente el riesgo de incendios en el país.

La medida, ya en vigor y de cumplimiento obligatorio, busca evitar que prácticas comunes en el sector agrícola se conviertan en emergencias de gran escala. Según las autoridades, el ambiente seco, las altas temperaturas y los vientos incrementan el peligro, por lo que cualquier quema puede salirse de control en cuestión de minutos.

El país continúa bajo los efectos de una intensa ola de calor iniciada el pasado 9 de abril de 2026, con temperaturas elevadas que persisten especialmente durante las tardes. Entre las estaciones más afectadas se encuentran Perquín, Santa Ana, La Hachadura, San Andrés, Chiltiupán, Los Naranjos, Acajutla y Santiago de María.

Aunque se prevé que a partir del jueves 16 de abril las temperaturas comiencen a retornar a valores típicos del mes, las autoridades advierten que las tardes y primeras horas de la noche seguirán siendo muy calurosas, con zonas como el oriente del país, la franja costera y los valles interiores donde los termómetros podrían superar los 40 °C.

En este contexto, los datos del Cuerpo de Bomberos de El Salvador reflejan un aumento preocupante en la incidencia de incendios. Más de 2,600 siniestros han sido atendidos entre enero y marzo de 2026, superando las cifras del mismo periodo del año anterior.

Las autoridades subrayan que los incendios forestales representan una de las amenazas más complejas para el país, debido a sus impactos en los ecosistemas, la salud pública, la seguridad alimentaria, la infraestructura productiva y los medios de vida, especialmente en comunidades rurales.

Asimismo, advierten que la recurrencia de estos eventos, intensificada por el cambio climático, la degradación ambiental y el uso inadecuado del fuego, evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y anticipación, dejando atrás enfoques únicamente reactivos.