Pdte. de Guatemala: “No hemos terminado de abrir las gavetas ministeriales y ya nos salta la corrupción”

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El mandatario puso como ejemplo de la situación actual de Guatemala la destitución del responsable de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Francis Argueta, en la que “teníamos una combinación de incompetencia con corrupción”.

GUATEMALA.- El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, aseguró este viernes que desde que llegó al Gobierno, hace apenas un mes y medio, cada vez que abren “las gavetas” en un ministerio “nos saltan los casos de corrupción”, y agregó que devolver la transparencia a las instituciones conllevará un proceso “gradual y progresivo”.

“Cuando la corrupción entra en un país de manera sistemática llega a todas las instituciones y las corroe, pero no hay que equivocarse con pensar que todos los funcionarios del Estado son igualmente corruptos, muchos vienen a dar información porque se sienten liberados”, puntualizó Arévalo en una entrevista con el presidente de la Agencia EFE, Miguel Ángel Oliver, en la Tribuna EFE-Casa América.

El mandatario puso como ejemplo de la situación actual de Guatemala la destitución del responsable de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Francis Argueta, en la que “teníamos una combinación de incompetencia con corrupción”.

“No únicamente había un abandono total de la función de administración efectiva de la seguridad aérea del país y del aeropuerto, sino que además había mecanismos que permitían el funcionamiento con impunidad de ciertas redes y mecanismos mediante las cuales se permitía que no hubieran entradas y salidas vigiladas”, dijo.

Y señaló que en el caso de los puertos y aeropuertos, el alcance de la corrupción es “clarísimo”, pero “hemos encontrado sistemas de corrupción en oficinas públicas en donde el manejo de los fondos de inversión es mínimo, pero hay plazas que se reparten a los correligionarios o amigos sin que la gente llegue a trabajar”.

Una de las principales amenazas contra los guatemaltecos, según Arévalo, es la extorsión, que afecta a la vida de “no solo dueños de negocios de toda talla, sino de gente común que vive en un barrio y tiene una tienda y que terminan pagando impuestos a distintos grupos después de ser amenazados”.

Estos grupos, dijo, son redes que “operan desde las cárceles y desde allí hacen sus amenazas”, y explicó que en la primera semana de su Gobierno se han requisado varios equipos de telecomunicaciones en distintas cárceles del país y aislado a los grupos que se dedicaban a ello.