La medida busca reforzar el control sobre las organizaciones criminales que operan desde los centros penitenciarios.
PERU.- El Gobierno de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, prorrogó por otros 60 días el estado de excepción en cinco cárceles del país, como parte de su estrategia para combatir a las organizaciones criminales que operan desde el interior de los centros penitenciarios.
De acuerdo con el decreto publicado este martes en el diario oficial El Peruano, la medida entrará en vigor el 5 de noviembre y se aplicará en las prisiones de Ancón I y Miguel Castro Castro, en Lima; El Milagro, en Trujillo; Cochamarca, en Junín; y Challapalca, en la región de Tacna.
Como parte de las acciones de seguridad, el Gobierno mantiene el despliegue de militares para custodiar los perímetros de las cárceles, mientras que la Policía realiza requisas para decomisar armas blancas, teléfonos celulares y otros objetos prohibidos. También se ejecutan operativos en los alrededores para desmantelar antenas clandestinas de telecomunicaciones.
Durante la vigencia de la prórroga permanecerán suspendidos algunos derechos fundamentales, entre ellos la libertad de tránsito, de reunión y la seguridad personal, tanto dentro de los centros penitenciarios como en un radio de hasta 200 metros de sus instalaciones.
La decisión se produce después de que un altercado en la prisión de Trujillo dejara al menos tres reclusos muertos durante el fin de semana.
Fujimori ha colocado el control penitenciario como uno de los ejes de su política de seguridad, ante el incremento de las extorsiones contra comerciantes y ciudadanos por parte de bandas criminales que exigen pagos bajo amenazas de muerte.
Según los datos citados en el decreto, el sistema penitenciario peruano alberga a unos 100,000 reclusos en 69 cárceles, pese a que su capacidad conjunta es de aproximadamente 40,000 personas, una situación que refleja el grave hacinamiento que enfrenta el país.
EFE



