Miedo y Fe


¿Cuántas veces el cansancio, la desesperanza, el agotamiento y el miedo, el terrible miedo de que no se pueda hacer más, nos han empujado a querer renunciar?

Si es una enfermedad, el tratamiento; si es un proyecto los rechazos y falta de apoyo; si es un trabajo donde todo lo hemos hecho bien y hay incomprensión; lo que sea que tengamos que pasar, aunque haya miedo y la fe se debilita, sólo es necesario aceptar la voluntad del Señor, Entonces el consuelo y la fortaleza, nos abrazarán en forma de un sentimiento de seguridad de que Él ha tomado el control.

Jesús vivió la angustia y la agonía antes de ser entregado. Oraba por no beber ese trago amargo. “Padre, si quieres no dejes que pase por este sufrimiento, pero que no se haga como yo quiero, sino como tú quieres”, exclamó con fe.

Cuando aceptamos pasar el proceso – cualquiera que sea y las cosas que implique – solo entonces recibiremos la fortaleza y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Por esa obediencia y confianza que nos enseña Jesús estamos aquí, renovando fuerzas, para seguir adelante, sin miedo y con fe inquebrantable.

Por Julio Rodríguez / Periodista
Iniciativa 3: Periodismo Social, Fe y Actitud.