El Gobierno de Donald Trump retornó al inmigrante a EE.UU. la semana pasada tras su deportación a El Salvador, para anunciar cargos en su contra por presunto tráfico de personas.
ESTADOS UNIDOS.- Kilmar Abrego García, el inmigrante que el Gobierno de Donald Trump deportó “por error” a El Salvador, se declaró no culpable de cargos de tráfico de personas este viernes durante una comparecencia en un tribunal federal en Tennessee.
Abrego García, un ciudadano de El Salvador, había vivido en Estados Unidos por años bajo una orden que lo protegía de la deportación, hasta que fue expulsado al país centroamericano en marzo e internado en una megaprisión para pandilleros.
Ante la creciente presión para retornar a Abrego García a Estados Unidos, el Gobierno de Trump lo trajo de regreso la semana pasada. Sin embargo, fue inmediatamente detenido bajo cargos criminales presentados en Tennessee.
El Gobierno de Trump lo había acusado inicialmente de ser miembro de la pandilla MS-13, pero los cargos presentados la semanan pasada en su contra son por presuntamente transportar a personas indocumentadas hacia el interior de Estados Unidos.
Abrego García podría enfrentar una larga sentencia en prisión, si es hallado culpable. Se le acusa de transportar a cientos de personas indocumentadas durante años. La sentencia máxima por transportar a cada persona es de 10 años.
Antes de que comenzara la audiencia en Nashville, la esposa de Abrego García dijo a una multitud afuera de una iglesia que el jueves se cumplieron tres meses desde que la Administración Trump “secuestró y desapareció a mi esposo y lo separó de nuestra familia”.
Con la voz entrecortada, Jennifer Vásquez Sura aseguró que vio a su marido por primera vez el jueves. “Kilmar quiere que tengan fe”, afirmó, y pidió a las personas que lo apoyan a él y a su familia a “seguir luchando”.
Abrego García es un ciudadano de El Salvador que llevaba más de una década viviendo en Estados Unidos antes de ser deportado en marzo tras lo que el Gobierno de Trump describió como un “error administrativo”.
La expulsión violó la orden de un juez de inmigración que en 2019 le otorgó protección de la deportación a su país natal, citando que enfrentaba allí la posible persecución de pandillas.
Aunque el Gobierno de Trump describió la expulsión como “un error”, los funcionarios han seguido justificándola insistiendo en que Abrego García era miembro de la banda MS-13. Su esposa y sus abogados han negado las acusaciones, señalando que es un imple trabajador de la construcción y un hombre de familia.
La Administración Trump devolvió a Ábrego García a Estados Unidos la semana pasada para enfrentar cargos relacionados con lo que dijo era una operación de contrabando de personas que transportaba inmigrantes a través del país. Los cargos se derivan de una parada de tránsito en 2022 en Tennessee durante la cual el salvadoreño conducía un vehículo con ocho pasajeros. Sus abogados han calificado las acusaciones como “absurdas”.
Los litigantes del Gobierno han pedido a la jueza federal Barbara Holmes que mantenga a Abrego García en la cárcel, describiéndolo como un peligro para la comunidad y un riesgo de fuga. Los abogados del acusado dicen que ya fue detenido injustamente en una conocida prisión salvadoreña gracias a un error del Gobierno y argumentan que el debido proceso y la “justicia básica” requieren que sea puesto en libertad.
Los cargos contra Abrego García son por presunto contrabando de personas. Pero en su petición de mantenerlo en la cárcel, los fiscales estadounidenses también lo acusan de tráfico de drogas y armas de fuego, y de maltratar a las mujeres que transportaba, entre otras denuncias, aunque no se le imputan tales delitos.
Los fiscales estadounidenses también acusan a Abrego García de participar en un asesinato en El Salvador. Sin embargo, ninguna de esas acusaciones forma parte de los cargos en su contra, y en su comparecencia inicial el 6 de junio, la jueza advirtió a los fiscales que no puede detener a alguien basándose únicamente en alegaciones.
Uno de los abogados de Abrego García caracterizó la semana pasada las alegaciones como un intento desesperado de la Administración Trump de justificar la deportación errónea tres meses después del hecho.
“No hay forma de que un jurado vea las pruebas y esté de acuerdo en que este trabajador es el líder de una conspiración internacional de contrabando de la MS-13”, indicó el abogado Simon Sandoval-Moshenberg.
En un escrito presentado el miércoles ante el tribunal, los abogados de Abrego García argumentaron que el Gobierno ni siquiera tiene derecho a una audiencia de detención –y mucho menos a su detención– porque los cargos que se le imputan no son lo suficientemente graves.
Aunque la pena máxima por contrabando de una persona es de 10 años, y Abrego García está acusado de transportar a cientos de personas durante casi una década, sus abogados defensores señalaron que no existe una pena mínima. La condena promedio por tráfico de seres humanos en 2024 era de sólo 15 meses, de acuerdo con los archivos judiciales.
La decisión de acusar penalmente a Abrego García provocó la dimisión de Ben Schrader, quien era jefe de la división penal de la Fiscalía Federal del Distrito Medio de Tennessee. El mismo día de la acusación, Schrader publicó en redes sociales la noticia de su renuncia y escribió: “Ha sido un privilegio increíble trabajar como fiscal en el Departamento de Justicia, donde la única descripción del trabajo que he conocido es hacer lo correcto, de la manera correcta y por las razones correctas”.
No se refirió directamente a la acusación y declinó hacer comentarios cuando The Associated Press se puso en contacto con él. Sin embargo, una persona familiarizada con el asunto que habló bajo condición de anonimato para discutir un asunto de personal confirmó la conexión.
Aunque Abrego García vive en Maryland, se le acusa en Tennessee en base a una parada de tráfico realizada en mayo de 2022 por exceso de velocidad en el estado. El video de la cámara corporal de la Patrulla de Carreteras de Tennessee del encuentro que se hizo público el mes pasado mostró un intercambio tranquilo entre los agentes y el acusado. También mostró a los agentes discutiendo entre ellos sobre sus sospechas de contrabando de personas por parte de Abrego García, antes de dejarlo ir. Uno de los agentes dijo: “Está transportando a estas personas por dinero”. Otro precisó que llevaba 1,400 dólares en un sobre.
Abrego García no fue acusado de ningún delito en la parada de tráfico. Sandoval-Moshenberg, el abogado, dijo en un comunicado tras la publicación del video que no veía indicios de delito.
Mientras tanto, los abogados del salvadoreño han pedido a un juez federal en Maryland que imponga multas contra la Administración Trump por desacato, argumentando que ignoró las órdenes judiciales durante semanas antes de devolverlo. El Gobierno aseguró que pedirá al juez que desestime la demanda, argumentando que siguió la orden de traerlo de vuelta. Información Telemundo.



