“Es un repetido con el mismo discurso, los mismos actores y el mismo resultado”: Analistas cuestionan uso político del 1 de mayo


Abordaron también las reformas que buscan dar representación a la diáspora, señalando retos de credibilidad y propuestas en el escenario nacional.

EL SALVADOR.- En La Cadena Mundial de “Las Cosas Como Son”, Andrés Espinoza, Mélida Villatoro y Rafael Góchez debatieron sobre la marcha del Día del Trabajo, el rol de los partidos políticos y las reformas constitucionales que buscan incluir a salvadoreños en el exterior.

Durante el programa, los analistas coincidieron en que el 1 de mayo debe ser una fecha para reflexionar sobre los derechos laborales, aunque señalaron que en la práctica las marchas han sido utilizadas con fines políticos y electorales.

Espinoza recordó que la conmemoración tiene origen en las luchas obreras de Revuelta de Haymarket en Chicago, destacando que de ahí surgió la jornada laboral de ocho horas. “Usted trabaja ocho horas nada más por la gente que entregó su vida para defender a la clase trabajadora”, expresó.

Además, cuestionó la participación de partidos en estas movilizaciones: “Los políticos pueden tener todo el derecho de marchar, lo que no tienen derecho es convertir esa coyuntura en coyuntura electoral”.

Por su parte, Góchez señaló que lo observado en la marcha reciente no representa cambios significativos: “Lo que vimos ayer es un repetido… con el mismo discurso, los mismos actores y el mismo resultado”. También puso en duda la separación entre movimientos sociales y partidos: “Ese discurso de que son dos cosas distintas, yo no se los compro”.

Mélida Villatoro hizo un repaso histórico de las movilizaciones en El Salvador y lamentó la pérdida de protagonismo de la clase trabajadora organizada. “Era una situación más decente, porque nunca los partidos políticos llegaban a intermeterse”, afirmó, al contrastar con la actualidad.

Reformas electorales

En el debate también abordaron las reformas constitucionales relacionadas con la diáspora. Góchez calificó la iniciativa como positiva: “Esta reforma para darle representación legislativa directa a la diáspora, a mí me parece excelente”, y estimó que podrían asignarse entre 6 y 10 diputados.

Espinoza coincidió en respaldar la medida: “Qué bueno que se encuentra una forma de que la gente participe allá, porque son los que nos han sostenido en la economía durante tantos años”.

Finalmente, los analistas señalaron que estas reformas representan un desafío para la oposición, ya que deberá presentar propuestas creíbles y aprovechar el potencial electoral de la diáspora, en lugar de limitarse a criticar las medidas. Espinoza fue directo: “Si no están ofreciendo nada para adelante, la conclusión es que quieren regresar al pasado”.