GINEBRA.- Un equipo de ocho observadores de derechos humanos, incluido el jefe de la Misión de Vigilancia de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, partió hacia la pequeña aldea de Hroza en el noreste de ese país, el lugar de un aparente ataque con misiles rusos el jueves que mató al menos a 52 personas e hirió a muchos más.
El equipo llegará el sábado para recopilar información y posibles pruebas de graves violaciones del derecho internacional humanitario y de derechos humanos que podrían constituir crímenes de guerra.
“Según las autoridades locales, 52 personas murieron cuando lo que parecía ser un misil ruso impactó en un café del pueblo, donde la gente se había reunido para un velorio”, dijo Liz Throssell, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR, por sus siglas en inglés).
“Las espantosas escenas de la aldea de Hroza, en la región ucraniana de, subrayan una vez más el terrible precio que los civiles están pagando 20 meses después de la invasión rusa”, afirmó.
Throssell señaló que hasta ahora sus colegas de la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos en Ucrania han establecido los nombres de 35 personas que resultaron muertas.



