Michael Waltz acusó al mandatario venezolano y a su entorno de asociarse con “los mayores narcotraficantes”.
ESTADOS UNIDOS.- El representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, defendió este lunes ante el Consejo de Seguridad la intervención militar estadounidense en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, al calificarla como una “operación policial” para hacer cumplir la ley por acusaciones de narcotráfico vigentes “desde hace décadas”.
Durante una sesión de urgencia, Waltz sostuvo que la acción no constituyó una ocupación, sino la ejecución de un mandato legal contra un “presidente entre comillas”, a quien describió como “narcoterrorista ilegítimo”.
El funcionario afirmó que Maduro es responsable de “ataques contra el pueblo de Estados Unidos”, de desestabilizar el hemisferio occidental y de reprimir de forma ilegítima al pueblo venezolano. Señaló que la operación se dirigió contra un fugitivo buscado por narcotráfico.
Waltz aseguró que existen “evidencias abrumadoras” que serán presentadas en el proceso judicial que enfrentan Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Estados Unidos. Reiteró que, para su gobierno, Maduro no era un jefe de Estado, sino un “narcoterrorista” que manipuló el sistema electoral y lideró el denominado Cártel de los Soles para “utilizar las drogas” contra Estados Unidos.
El embajador acusó al mandatario venezolano y a su entorno de asociarse con “los mayores narcotraficantes” y de facilitar el ingreso de drogas a territorio estadounidense, mencionando al Tren de Aragua. Añadió que Venezuela se convirtió en una “base de operaciones” para rivales de Estados Unidos y para organizaciones como Hezbolá.
“No vamos a permitir” que el hemisferio occidental sea usado por adversarios de Estados Unidos, afirmó Waltz, al señalar además que no se puede permitir que “las mayores reservas energéticas” estén bajo control de adversarios.
El diplomático también se refirió a denuncias de violaciones a derechos humanos y al éxodo de “más de 8 millones de venezolanos”, al que calificó como la “mayor crisis de refugiados del mundo”. Aseguró que “millones de venezolanos” recibieron la noticia de la operación con “regocijo”.
Ante las críticas de países como Colombia, China y Rusia, Waltz reiteró que “no hay ninguna guerra” contra Venezuela ni ocupación del país. Sostuvo que la detención se realizó para “proteger a los estadounidenses” frente a un responsable del narcoterrorismo.
Finalmente, indicó que el gobierno de Donald Trump ofreció a Maduro “salidas diplomáticas”, pero fueron rechazadas, y afirmó que Estados Unidos busca “la paz, la libertad y la justicia” para el pueblo venezolano y la estabilidad regional.


