El analista dijo que los gobiernos de izquierda se muestran reacios a aplicar el régimen de excepción de forma total.
EL SALVADOR.- El analista en inteligencia y seguridad, Arturo Grandon, explicó los riesgos y beneficios del régimen de excepción implementado en El Salvador para enfrentar la criminalidad, bajo el gobierno del presidente Nayib Bukele. Grandon destacó que este tipo de medidas otorgan facultades especiales al presidente, permitiéndole dirigir las fuerzas de seguridad con mayor eficacia y eficiencia. Sin embargo, también advirtió sobre la “contrapropaganda” que podría generar desconfianza en la población.
Grandon explicó que las medidas extraordinarias, como el régimen de excepción, son necesarias en contextos de alta criminalidad, debido a que otorgan al presidente facultades especiales para dirigir las fuerzas de seguridad de manera directa y eficiente. Según el analista, este régimen permite al mandatario tomar el control de áreas específicas e incluso del país completo, si lo considera necesario, delegando a las fuerzas armadas para ejecutar estas acciones.
Sin embargo, Grandon señaló que la izquierda, tanto dentro como fuera de El Salvador, ha generado una “contrapropaganda” con el objetivo de sembrar temor entre la población, sugiriendo que el poder otorgado al presidente podría ser mal utilizado para tomar el control total del país. En su opinión, este temor no está justificado: “Eso es la propaganda que le meten a la población y lo hemos visto en en El Salvador”. Según Grandon, la estrategia de seguridad de Bukele está orientada a controlar a las pandillas y combatir el crimen organizado, no a tomar el poder del país.
El analista también destacó que, generalmente, los gobiernos de izquierda se muestran reacios a aplicar el régimen de excepción de forma total, debido a que temen que las fuerzas armadas puedan concentrar un poder excesivo. Sin embargo, Grandon aclaró que, en el caso de El Salvador, el objetivo no tiene intenciones políticas: “No es así, cuando el trabajo es como el que se está llevando adelante y el objetivo es el que se tiene en El Salvador de controlar a las pandillas, al crimen organizado transnacional, al narcotráfico y al terrorismo”.
Finalmente, Grandon explicó que la “contrapropaganda” en torno a estas medidas tiene como objetivo desinformar a la población y generar una falsa alarma sobre un golpe de Estado. “Lo que está pasando en El Salvador es completamente diferente a lo que algunos temen”, concluyó.




