El Programa de Migración Laboral no solo visibiliza la difícil situación de los trabajadores, sino que también representa una oportunidad para que las familias salvadoreñas.
EL SALVADOR.- La extracción del curil, una actividad que ha marcado la vida de generaciones en diversas comunidades salvadoreñas, ha mantenido a sus trabajadores en condiciones laborales injustas y precarias durante décadas. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social busca cambiar esta realidad.
El ministro Rolando Castro afirmó que, durante años, estas familias han luchado por la subsistencia sin acceso a condiciones laborales dignas, siendo sistemáticamente olvidadas. En este contexto, el gobierno salvadoreño puso en marcha el Programa de Migración Laboral, que permitirá a los trabajadores de curil viajar a Canadá, lo que no solo les abrirá nuevas puertas laborales, sino que también romperá la secuencia generacional de explotación laboral, aseguró el titular de la institución.

“Gracias al Programa de Migración Laboral viajarán a Canadá y su secuencia generacional se rompe para que sus hijos tengan otras oportunidades en el futuro”, declaró Castro en su cuenta de X, este viernes por la mañana.
Este programa no solo visibiliza la difícil situación de los trabajadores, sino que también representa una oportunidad para que sus familias rompan el ciclo de pobreza y mejoren su calidad de vida.
La extracción del curil es una actividad que ha marcado profundamente la vida de muchas comunidades.
Generaciones enteras en muchas décadas sin acceso a condiciones laborales justas y dignas, se trata de personas que pese a su gran esfuerzo por la subsistencia fueron… pic.twitter.com/TWZy4u1M8K— Rolando Castro (@RolandoCastroSv) May 30, 2025
“Hoy, en el gobierno del presidente Nayi Bukele se visibiliza su realidad pero también se busca solucionarles su difícil situación”, afirmó el ministro Castro.
El miércoles 28 de mayo, se anunció la salida del primer contingente de trabajadores que se dedican a la extracción del curil con destino a Canadá con visas de trabajo por dos años, “rompiendo el círculo de precariedad en el que han vivido por generaciones”.




