El presidente de CAMPO, Luis Treminio, denunció que los productores agrícolas continúan atrapados en un ciclo de altos costos y bajos precios de venta, debido a la falta de regulación.
EL SALVADOR.- Durante su participación en el programa Las Cosas Como Son Radio, el presidente de la Coordinadora Agropecuaria del Campo (CAMPO), Luis Treminio, advirtió que los productores agrícolas continúan atrapados en un ciclo injusto: producen caro, pero se ven obligados a vender barato, mientras intermediarios y comercializadores obtienen márgenes excesivos sin una regulación efectiva.
Treminio señaló que una de las principales causas del problema es la falta de formalidad en la negociación entre productores y comerciantes, proponiendo avanzar hacia mecanismos de facturación y control en las bodegas, donde se pueda verificar inventarios y precios reales de compra y venta.
Asimismo, cuestionó el papel de la Defensoría del Consumidor, al permitir, según afirmó, precios especulativos en productos básicos importados. Como ejemplo, mencionó que un quintal de maíz importado desde Estados Unidos puede costar alrededor de 11 dólares puesto en bodega, pero ha llegado a venderse hasta en 35 dólares, sin que exista una intervención efectiva del Estado.
“El problema no es que el comerciante gane, sino que gane de forma desproporcionada. Se podría establecer un margen razonable de utilidad y proteger tanto al productor como al consumidor”, expresó.
El dirigente también denunció especulación en los insumos agrícolas, especialmente fertilizantes, controlados por pocos importadores. Recordó que en 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios de los fertilizantes aumentaron hasta en un 70 %, aun cuando los productos ya estaban en el país, lo que calificó como una práctica abusiva.
En cuanto a la producción nacional, Treminio lamentó la falta de planificación agrícola a largo plazo, señalando que las medidas adoptadas por el Gobierno han sido reactivas y no estructurales. Indicó que CAMPO advirtió desde 2022 sobre una posible crisis alimentaria, especialmente en la producción de frijol, pero no fueron escuchados oportunamente.
Aunque reconoció los esfuerzos actuales del Estado, como la inversión en siembras de frijol y hortalizas, insistió en que estos deben convertirse en políticas permanentes, con planificación anual clara y coordinación real con las organizaciones de productores.
De cara a 2026, año preelectoral, Treminio anticipó mayores ofrecimientos hacia el sector agrícola, pero pidió que estos se traduzcan en acciones sostenibles y cumplidas, reiterando que el objetivo central de los productores es garantizar la soberanía alimentaria del país.



