La analista política advirtió que, mientras no modifiquen su discurso y amplíen su base electoral, el oficialismo continuará imponiéndose.
EL SALVADOR.- La analista política Bessy Ríos sostuvo que la principal debilidad de los partidos de oposición en El Salvador es su incapacidad para convertirse en una opción electoral atractiva para la población, al considerar que sus discursos no responden a las principales preocupaciones de los votantes.
Durante el programa Las Cosas Como Son, Ríos cuestionó que los partidos opositores centren buena parte de su discurso en temas que, según afirmó, no son prioritarios para la mayoría de los ciudadanos, en lugar de plantear propuestas concretas sobre los problemas que sí les afectan.
“Si vos tenés candidatos que no representan una opción para la población y lo único que hacen es reforzar el discurso de que no existe otra opción, se demuestra que estos partidos que están en oposición no tienen un proyecto programático que presentar y no pueden hacer el relevo de poder.”
Ríos señaló que la oposición necesita comprender mejor el perfil del electorado, incluso en San Salvador, donde considera que existe una población con mayor nivel educativo y profesional.
En ese sentido, cuestionó el enfoque de algunos dirigentes y voceros opositores respecto a temas como derechos humanos, corrupción y el combate a las pandillas. “Lo último que les preocupa es el tema de la integración de derechos humanos y corrupción. Es lo último que le preocupa al votante”, afirmó.
La analista consideró que los partidos deben encontrar un punto medio en su comunicación: un discurso que conecte con la población, que sea comprensible y que no pierda de vista las preocupaciones económicas y cotidianas de los salvadoreños.
“Mientras los partidos no entiendan esa parte y no alinean sus discursos a lo que la gente quiere y necesita, van a seguir siendo apartados dentro de las elecciones y va a seguir ganando la actual administración”, sostuvo.
Crítica a la oposición tras sus resultados
Ríos también cuestionó que los partidos opositores atribuyan sus derrotas electorales principalmente a acciones del oficialismo o a posibles fraudes, cuando, a su juicio, primero deberían revisar sus propias debilidades electorales.
La analista puso como ejemplo las divisiones y conflictos internos que han surgido dentro de algunas organizaciones opositoras y señaló que, cuando existen diferencias amplias de votos, resulta difícil sostener que el resultado se explica únicamente por una operación externa.
“¿Cómo puedes hablar de fraude si tienes una diferencia abismal de votos?”, cuestionó.
También abordó la participación de los partidos de oposición en las elecciones presidenciales y consideró que esta tiene implicaciones en la forma en que el sistema político salvadoreño es percibido internacionalmente.
Según Ríos, la participación opositora termina legitimando las reglas y el resultado del proceso electoral, al aceptar al árbitro y los procedimientos establecidos.
Una oposición fragmentada
Como parte de su análisis, Ríos sostuvo que la fragmentación interna y la falta de una estrategia común terminan debilitando todavía más a los partidos opositores.
“El Salvador tiene una oposición soñada. Una oposición fragmentada, desprestigiada y concentrada en pleitos domésticos y se neutraliza solo. Entonces no le andan echando la culpa al oficialismo cuando no queden en las posiciones que quieren quedar”, dijo
La analista consideró que la oposición necesita dejar de competir únicamente dentro de un electorado reducido y construir una propuesta capaz de ampliar su respaldo, en lugar de concentrarse en disputas internas o en discursos que no conectan con las prioridades de la ciudadanía.
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