El candidato del Partido Demócrata Cristiano es la gran sorpresa de la noche al obtener el 31,30% de los votos, con más del 70% escrutado. El ex presidente lo sigue con el 27,30%
BOLIVIA.- Los candidatos Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, y Jorge “Tuto” Quiroga, de Libertad y Democracia, competirán por la presidencia de Bolivia en una segunda vuelta el 19 de octubre, según los resultados preliminares de la primera vuelta anunciados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la noche de este domingo.
Bolivia se encamina a una segunda vuelta presidencial tras una jornada electoral que rompió los pronósticos. Rodrigo Paz, senador de centro-derecha e hijo del ex presidente Rodrigo Paz Zamora, emergió como la gran sorpresa con un 31% de los votos.
En segundo lugar quedó el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, con 27%, lo que abre la posibilidad de un balotaje entre ambos el próximo 19 de octubre.
El resultado representa un giro inesperado en el escenario político: Paz, de 57 años, se impuso sobre Samuel Doria Medina, que llegaba a los comicios como uno de los favoritos pero terminó en tercer puesto con el 19% de los apoyos. Durante la campaña, Doria Medina había adelantado que respaldaría al candidato mejor posicionado siempre que no fuera del Movimiento al Socialismo (MAS), lo que ahora fortalece la posición de Paz de cara a la segunda vuelta.
La votación reflejó también el desgaste del MAS tras dos décadas en el poder, primero con Evo Morales y luego con Luis Arce, hoy distanciados y convertidos en adversarios. Morales, impedido de postular nuevamente y con una orden de detención en curso, llamó al voto nulo y cuestionó la legitimidad de las elecciones, mientras Arce enfrenta el impacto de una grave crisis económica marcada por la escasez de dólares y combustibles y una inflación que roza el 25%, la más alta en casi dos décadas.
Más de 7,9 millones de bolivianos acudieron a las urnas no solo para elegir presidente, sino también para renovar el Congreso. El resultado abre un nuevo ciclo político con un electorado que, según coinciden los candidatos, reclama estabilidad, gobernabilidad y un cambio profundo en la conducción económica.



