Sindicatos piden que el Estado regule la formación docente ante saturación del mercado laboral


Paz Zetino señaló que actualmente, no existe un control efectivo sobre la calidad con la que las universidades forman a los docentes.

EL SALVADOR.- Organizaciones magisteriales demandan que el Ministerio de Educación retome el control sobre la formación inicial de docentes, ante lo que consideran una saturación del mercado laboral y una falta de supervisión sobre los contenidos y la calidad de los programas formativos ofrecidos por las universidades.

Desde Bases Magisteriales, el secretario Paz Zetino, señaló que el ente rector debe asumir nuevamente ese rol, debido a que actualmente, las universidades están formando docentes “en cantidades industriales”, lo que, según dijo, ha contribuido a la sobreoferta profesional sin garantizar condiciones de empleabilidad.

Zetino también cuestionó la calidad de la formación impartida en instituciones de educación superior y afirmó que el magisterio no puede asumir responsabilidades sobre ese proceso. Consideró que, en caso de que el Estado no cuente con una escuela nacional de formación docente, podría delegar esa tarea a entidades privadas, pero con regulaciones, evitando la autorización de carreras que no responden a las necesidades del sistema educativo.

“El ente rector, si no tiene la capacidad de tener la escuela formadora de docentes como se tenía antes, la puede delegar a la empresa privada, pero con las limitantes necesarias”, afirmó este lunes, en una entrevista de televisión, insistiendo en la necesidad de revisar las mallas curriculares y los perfiles de egreso.

En el mismo sentido, el secretario general del Sindicato de Maestras y Maestros de la Educación Pública de El Salvador (SIMEDUCO), Francisco Zelada, sostuvo que el Estado debería asumir la responsabilidad de la formación inicial docente como parte de una estrategia para atender las causas estructurales de la “crisis” del sistema educativo.

Las organizaciones consideran que esta medida permitiría ordenar la oferta formativa, mejorar la calidad del profesorado y reducir los niveles de frustración entre los egresados que no logran insertarse en el mercado laboral.