La OEA instó a agilizar el conteo, mientras Salvador Nasralla exige revisar más de 5.000 actas con supuestos errores graves.
HONDURAS.- A más de una semana de celebradas las elecciones generales del 30 de noviembre, Honduras continúa sin un presidente electo debido al lento avance del escrutinio oficial. Con el 98,77 % de las actas procesadas, el candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, respaldado políticamente por el expresidente estadounidense Donald Trump, mantiene una ventaja estrecha sobre su principal contendiente, Salvador Nasralla, del Partido Liberal.
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), Asfura acumula 1.291.320 votos (40,53 %), mientras que Nasralla suma 1.247.554 papeletas (39,16 %), lo que mantiene la contienda en un margen muy cerrado. En tercer lugar aparece la candidata oficialista del Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, con 615.712 votos (19,32 %).
Nasralla dijo en sus redes sociales que él será el próximo presidente de Honduras y asumirá el 27 de enero de 2026, y que la diferencia a favor de Asfura se revertirá con el escrutinio especial.
Además, acusó al Partido Nacional de haber «inflado actas» para demostrar que tuvo más votos en muchas comunidades en las que la población habría votado por el Partido Liberal.
Incertidumbre por la lentitud del conteo
El prolongado retraso en la divulgación de resultados ha generado un clima creciente de preocupación entre los hondureños. A pesar de que ya transcurrieron más de siete días desde los comicios, el país continúa sin una definición clara, debido a inconsistencias en miles de actas y fallas en la transmisión de datos.
La Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) instó el sábado al CNE a agilizar el escrutinio, subrayando la importancia de mantener procesos de trazabilidad que garanticen transparencia y confianza pública. El jefe de misión, Eladio Loizaga, enfatizó que la diferencia entre los dos principales candidatos es “mínima”, lo que eleva aún más la tensión política y social.
Denuncias y reclamos
En este contexto, las denuncias de irregularidades han marcado la jornada postelectoral. Nasralla afirmó que existen “inconsistencias y errores graves” en más de 5.000 actas, por lo que pidió una revisión minuciosa de los resultados, que podría incluir incluso la verificación individual de los votos.
Su solicitud añade un nuevo elemento de presión al CNE, que se enfrenta al desafío de completar el conteo manteniendo la legitimidad del proceso.
Mientras el escrutinio avanza con lentitud, la incertidumbre domina el panorama político hondureño. Con una diferencia tan estrecha y denuncias que podrían derivar en impugnaciones, el país vive uno de los cierres electorales más tensos de los últimos años, a la espera de una definición oficial que pueda poner fin a la incertidumbre.



