El fundador de ASTRAM recordó el atentado contra FENASTRAS de 1989 en el Día del Sindicalista y llamó a reconstruir el movimiento con unidad, propuestas y participación juvenil.
EL SALVADOR.- En el programa Las Cosas Como Son Radio, el sindicalista histórico Luis Villafuerte —fundador de la Asociación de Trabajadores Municipales de El Salvador (ASTRAM)— reflexionó sobre el presente y pasado del movimiento sindical salvadoreño, en el marco de la conmemoración del Día del Sindicalista.
Este 31 de octubre, ASTRAM realizó una concentración frente al Ministerio de Trabajo para recordar la fecha, marcada por un hecho trágico: el atentado con bomba contra la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS) en 1989, que dejó 10 sindicalistas fallecidos, incluida su secretaria general, Elizabeth Velázquez.
Villafuerte describió aquel día como un punto de quiebre. “Las bombas en los locales sindicales eran comunes entonces, pero nunca en plena luz del día y con tanta gente adentro”, recordó. Según dijo, durante la década de los ochenta la persecución, atentados y detenciones eran parte de la cotidianeidad para quienes pertenecían a organizaciones obreras.
El veterano sindicalista aseguró que la represión estatal contra el movimiento obrero inició incluso antes del conflicto armado. Relató que, para muchos, el punto de no retorno fue la masacre del 30 de julio de 1975, cuando estudiantes universitarios fueron atacados por fuerzas de seguridad durante una protesta. Ese hecho, dijo, marcó que “la vía electoral ya no era el mecanismo” y dio paso a la radicalización de las luchas sociales.
Sindicalismo actual: dispersión, falta de rumbo y ausencia ideológica
Villafuerte lamentó que actualmente el sindicalismo no tenga claridad estratégica ni un horizonte ideológico como en décadas anteriores.
“Antes sabíamos qué queríamos, cuáles eran nuestros objetivos. Ahora no hallamos el camino.”
A su juicio, la libertad sindical —que permite formar un sindicato con solo 35 afiliados— ha facilitado la fragmentación: “Hay alcaldías con más de 15 sindicatos; en vez de luchar contra el patrono, los sindicatos pelean entre sí y se roban afiliados”.
También señaló un vacío ideológico global que ha impactado a las organizaciones: “Los países capitalistas aplican medidas socialistas y China domina el comercio capitalista. Todo está al revés”.
Rol del Ministerio de Trabajo
Villafuerte destacó la presencia del ministro de Trabajo, Rolando Castro, en la concentración del 31 de octubre y afirmó que hoy los trabajadores “no ven al ministro hacia arriba, sino como un compañero”. Diferenció su llegada al cargo de la de otros titulares, asegurando que Castro proviene directamente del movimiento laboral.
Villafuerte llamó a las nuevas generaciones a asumir liderazgo y formación dentro del sindicalismo:
“Como individuos no valemos nada, agrupados somos fuertes. Los jóvenes deben prepararse y usar la tecnología como herramienta para organizarse”.
Concluyó afirmando que el sindicalismo aún tiene oportunidad de fortalecerse si retoma claridad de objetivos y se enfoca en propuestas concretas para los trabajadores.



