Expresidente del BCR desafía a la oposición: “Si Bukele logra lo que hizo Kuan Yew en Singapur, ¿qué tiene de malo que gobierne 40 años?”


Lee Kuan Yew, el histórico primer ministro de Singapur, es considerado uno de los líderes más exitosos del siglo XX.

EL SALVADOR.- En el reciente análisis en el programa “Las Cosas Como Son”, tres analistas políticos discutieron el futuro de El Salvador, destacando la necesidad de un plan de educación y un proyecto de nación a largo plazo. Durante la conversación, se planteó una pregunta crucial: ¿Es necesario que Nayib Bukele gobierne durante varios periodos para lograr una verdadera transformación en el país?

Ríos señaló que los esfuerzos de gobiernos anteriores por implementar reformas educativas han carecido de continuidad, lo que ha provocado cambios de dirección constantes. La abogada aseguró que ninguno de los presidentes que siguieron a Alfredo Cristiani continuó con los planes educativos establecidos, lo que contribuyó a la falta de cohesión en las reformas.

Los gobiernos de Armando Calderón Sol, Francisco Flores y Antonio Saca adoptaron nuevos enfoques; y dentro del FMLN, la administración de Salvador Sánchez Cerén tampoco mantuvo el rumbo marcado por su predecesor, Mauricio Funes. En este sentido, la abogada afirmó que es hora de establecer un plan educativo duradero y consistente, que trascienda los cambios de gobierno y ofrezca estabilidad a largo plazo.

El exdiputado Romeo Auerbach intervino y expresó su apoyo a la idea de que el presidente Nayib Bukele debería permanecer en el poder durante varios periodos para asegurar que no se cambien los planes de desarrollo con cada administración. “Es hora de que el presidente Nayib Bukele esté varios periodos para que no estemos cambiando el plan”, comentó el expolítico, sugiriendo que la continuidad de un gobierno podría ser la clave para una verdadera transformación.

Sin embargo, Ríos refutó esta visión, aclarando que los proyectos de nación deben descansar en planes sólidos, no en una sola persona. “Los proyectos de nación descansan sobre planes, no sobre los hombros de una sola persona”, subrayó. En su opinión, la razón de que los planes educativos anteriores no hayan tenido éxito es que no han existido visiones de país compartidas entre los gobiernos. Según Ríos, el sistema educativo debe basarse en un acuerdo nacional, independientemente de quién gobierne.

Por su parte, el expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Carlos Acevedo, se sumó al debate subrayando que el caso de Singapur podría ser un ejemplo relevante para El Salvador. El analista sugirió que, aunque la idea de un presidente por varios periodos puede generar temor en algunos sectores, la estabilidad y la visión a largo plazo podrían ser beneficiosas para el país. “Si el presidente Bukele lograra hacer con El Salvador lo que hizo el primer ministro Lee Kuan Yew en Singapur, ¿qué tiene que esté 30 o 40 años?”, cuestionó Acevedo, planteando una reflexión sobre la posibilidad de un liderazgo prolongado si se alcanzan los resultados esperados.

En respuesta, Ríos sostuvo su postura de que los planes deben ser parte de un proyecto colectivo y nacional que no dependa de una sola persona. “Los proyectos de nación deben ser conformados por todos y empujados por todos”, concluyó Ríos, resaltando que no es necesario que gobierne la misma persona durante décadas, siempre que se mantenga el compromiso con un plan coherente y compartido por todos los sectores de la sociedad.

El modelo de Lee Kuan Yew: un referente a seguir

Lee Kuan Yew, el histórico primer ministro de Singapur, es considerado uno de los líderes más exitosos del siglo XX. Durante sus 31 años de mandato (1959-1990), transformó a Singapur de una nación empobrecida y con altos índices de corrupción, a uno de los países más prósperos, innovadores y competitivos del mundo. Su éxito se basó en una serie de decisiones estratégicas que incluyeron la lucha contra la corrupción, una educación de calidad, la creación de empleo y el desarrollo de empresas estatales.

Uno de los pilares del gobierno de Lee fue la lucha implacable contra la corrupción. En un país donde la malversación y el soborno eran endémicos, Lee implementó un sistema de sanciones estrictas y elevó los salarios de los empleados públicos para eliminar la tentación de la corrupción. A través de un sistema de inspecciones sin previo aviso y con un sistema judicial autónomo, Singapur pudo erradicar la corrupción, creando un ambiente de confianza tanto para los ciudadanos como para los inversionistas extranjeros.

Otro aspecto clave de su estrategia fue la reforma educativa. Lee entendió que, para lograr una nación competitiva, era necesario un sistema educativo que fomentara el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Bajo su liderazgo, se construyó un sistema que no solo preparaba a los jóvenes en materias técnicas y científicas, sino que también los formaba para ser trabajadores responsables, puntuales y altamente capacitados para los desafíos del mercado global. La educación, por tanto, fue una herramienta clave para reducir el desempleo y mejorar la competitividad del país.

También, Lee Kuan Yew impulsó el desarrollo de empresas estatales como Singapore Airlines, que no solo generaron empleos sino que también demostraron el poder del sector público para ser competitivo a nivel internacional. Singapur adoptó un enfoque pragmático al permitir que empresas extranjeras operaran en su territorio bajo condiciones atractivas, pero también apostó por crear su propio capital humano y desarrollar empresas que pudieran competir globalmente. Este modelo le permitió al país no depender exclusivamente de la inversión extranjera, sino crear su propia capacidad empresarial.

En conclusión, el modelo de Lee Kuan Yew es un ejemplo de cómo una nación puede transformarse desde sus cimientos si se toman decisiones estratégicas enfocadas en la corrupción, la educación y el desarrollo empresarial.

CON INFORMACIÓN RT

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