Ríos advirtió que, a pesar de los esfuerzos de la administración Trump, no existe señales claras de que se apruebe una nueva ley migratoria.
EL SALVADOR.- La administración de Donald Trump ha adoptado una estrategia de deportaciones selectivas en lugar de redadas masivas, centrando esto en países con relaciones políticas y económicas específicas con Estados Unidos. Según el director de la Asociación Agenda Migrantes, César Ríos, esta selección de países responde a intereses que van más allá de una política migratoria global y están vinculados a acuerdos comerciales y diplomáticos.
Ríos explicó que, desde el comienzo de su mandato, Trump prometió deportar a un millón de migrantes al año. Sin embargo, la falta de recursos y la sobrecarga de los centros de detención han dificultado el cumplimiento de esta meta. En la actualidad, la capacidad de los centros está al 150% de su límite, lo que genera una crisis logística y humanitaria. Las camas disponibles no alcanzan para procesar la cantidad de personas detenidas, lo que limita la expansión de las deportaciones y genera una incertidumbre sobre el futuro de los migrantes que se encuentran en situación irregular.
Otro aspecto que Ríos subrayó es la falta de capacidad para llevar a cabo redadas masivas, debido a la ausencia de un presupuesto adecuado. En su lugar, se han realizado deportaciones más selectivas, dirigidas principalmente a países como México, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Cuba y Haití. El Salvador, por ejemplo, no figura entre los países más afectados por esta política de deportaciones, aseguró.
El director también señaló que, a pesar de la retórica de la administración de Trump, que busca generar miedo entre los migrantes, la falta de capacidad para realizar redadas en todo el territorio estadounidense se ha vuelto evidente. Esto ha llevado a que deporten en lugares como California, un estado con una alta concentración de migrantes y con un sistema de organización más fuerte, donde se ha producido una violenta represión migratoria en ciertas zonas.
Finalmente, Ríos advirtió que, a pesar de los esfuerzos de la administración Trump, no existe señales claras de que se apruebe una nueva ley migratoria en lo que resta de su mandato. Las tensiones políticas y la polarización en el congreso estadounidense complican el panorama para que se pueda aprobar una reforma integral que atienda la situación migratoria de manera adecuada, según concluyó el director.




