Tras un juicio basado en testimonios coherentes y pruebas periciales de la Fiscalía, el imputado fue hallado culpable de violación y agresión sexual agravada.
EL SALVADOR.- El sistema judicial salvadoreño dictó una sentencia ejemplar contra la violencia sexual intrafamiliar. El Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Ana condenó a 42 años y ocho meses de cárcel a F. E. G. B., tras ser hallado culpable de abusar repetidamente de su propia hija biológica.
Los delitos, tipificados como violación en menor o incapaz agravada (en modalidad de delito continuado) y agresión sexual en menor e incapaz agravada, ocurrieron en el municipio de Santa Ana Oeste. Según las investigaciones, las agresiones tuvieron lugar en al menos cuatro ocasiones dentro de la vivienda del procesado, cuando la víctima tenía apenas 12 años de edad.
El tribunal desglosó la responsabilidad del imputado de la siguiente manera:
- Pena de prisión: 42 años y ocho meses.
- Responsabilidad civil: Se estableció un pago económico como reparación por los daños causados a la víctima.
Pruebas contundentes
La Fiscalía General de la República (FGR) basó su acusación en un robusto paquete de pruebas que no dejó lugar a dudas sobre la culpabilidad de F. E. G. B. Entre los elementos clave destacaron:
- Testimonio de la víctima: Relato coherente y directo de los hechos.
- Prueba pericial: Dictámenes psicológicos y físicos que confirmaron el abuso.
- Vínculo de confianza: El juez enfatizó que el sujeto instrumentalizó su autoridad como padre para cometer los crímenes, agravando la vulnerabilidad de la menor.
“El tribunal valoró la gravedad de los hechos y la especial protección que el ordenamiento jurídico reconoce a la niñez y adolescencia”, detalló una fuente judicial tras conocerse el fallo.


