La transformación en la residencial Alta Vista

Ricardo Sosa, Criminólogo

Por Ricardo Sosa, Experto en criminología y seguridad

El sábado 1 de abril 2023 efectué una serie de visitas a San Bartolo (Ilopango) y la residencial Alta Vista que es la colonia o residencial más grande Centroamérica, y que sus dimensiones se extiende por tres municipios: Ilopango, San Martín y Tonacatepeque. Un proyecto que Grupo Roble comenzó a construir una vez finalizó el conflicto armado, viviendas no más de 50 metros cuadrados, un programa de vivienda social, muy bien mercadeado con el Fondo Social para la Vivienda y el Fonavipo, que financiaron miles de viviendas, construcciones rápidas, a bajo costo, y en la periferia de San Salvador. Puedo calificarlo como el proyecto habitacional más exitoso de Centroamérica en los últimos treinta años, pero todo se quebró con la presencia, influencia, dominio y control de las pandillas criminales que se establecieron allí para azotar y someter a sus residentes.

Las pandillas lograron entre otras situaciones hacer que fuera de una de las residenciales con mayor cantidad de desplazamientos forzados, extorsiones, quiebra de negocios, atentados contra la libertad sexual de niñas, adolescentes y mujeres, homicidios, desaparecidos, limitación ilegal de la movilidad, usurpación de viviendas, torturas, homicidios múltiples, ataques a personal policial y militar, entre otros. Las instituciones del Estado siempre abandono dicha residencial, no le interesó sus habitantes. Para los gobiernos era una comunidad más, sus calles se comenzaron a deteriorar y nunca recibieron el mantenimiento mínimo, los políticos solo lo visitaban en época de elecciones a ofrecer siempre lo mismo: seguridad, limpieza, reparación de calles, y por supuesto que incumplieron.

Con la implementación de la estrategia del Plan Control Territorial se gestionó por medio del gabinete de seguridad el plan “Casa Segura” la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fuerza Armada (FA) lograron desde junio 2019 a febrero 2022 recuperar muchas viviendas en dicha residencial, capturando a pandilleros y oportunistas que tenían el control y se habían apoderado de viviendas y negocios, sin faltar las fronteras invisibles. En aquel momento visite la residencial para hacer un ejercicio de criminología aplicada desde adentro y ya eran evidentes los resultados. En esta oportunidad luego de seis meses que no tenía la oportunidad de llegar a estas zonas, pude presenciar y ser testigo de los cambios y grandes avances, como la reparación de las calles de acceso a Alta Vista, es notorio e innegable que ahora se puede circular en bus, microbús, mototaxis, vehículos particulares. De igual manera hay un renacer comercial, de emprendimientos, negocios, muchas tiendas, ventas de ropa usada, salones de belleza, venta de comida, taquerías y comida mexicana, lácteos, talleres, pupuserías y más.

Los espacios públicos han sido recuperados para sus residentes, la gente saca sus sillas para platicar en los pasajes, o simplemente disfrutar de un buen clima que llega de las alturas de Tonacatepeque. La organización y apoyo de sus residentes es innegable por que la limpieza y el orden que se observa en la residencial es debido a su colaboración y apoyo a las tres alcaldías. La presencia de la PNC y FA está, pero casi desapercibida, son un apoyo y un disuasivo, son los residentes los que ahora toman las decisiones y el rumbo de Alta Vista.

Llegó la noche, hora de pedir las pupusas de un negocio de gran prestigio en el sector oriente de Alta Vista que ya no paga extorsión, mi gran sorpresa, las llevaron en motocicleta a una zona que era controlada por la pandilla contraria, y que los residentes tenían que llegar hasta la frontera invisible a traer los pedidos. Pudimos disfrutar con muchas personas que seguían compartiendo sus historias y que me decían “por favor cuente lo que ha logrado el Plan de Control Territorial y el régimen de excepción, ser libres del azote y yugo de las pandillas” Esta historia continuará……….