Ecuador demanda a México ante la Corte Internacional de Justicia por interferir en asuntos internos

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El Gobierno de Daniel Noboa acusa al de López Obrador en La Haya de otorgar asilo a Jorge Glas aunque haya sido condenado en tribunales ecuatorianos por “delitos comunes”.

ECUADOR.- Ecuador ha demandado este lunes a México ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por considerar que el Gobierno de Andrés Manuel López interfirió en sus asuntos internos al otorgarle asilo al exvicepresidente Jorge Glas, que acumulaba dos condenadas por corrupción y estaba a punto de recibir una tercera en su país cuando se refugió en diciembre en la embajada de México en Quito. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ordenó a principios de abril que la policía entrara a la fuerza en la embajada y se llevara a Glas en contra de su voluntad, lo que ha generado un conflicto diplomático internacional que ahora va a dirimirse en los tribunales transnacionales.

En un comunicado hecho público hoy por la Cancillería ecuatoriana, el Gobierno de ese país culpa a México de “violaciones al derecho internacional”. La denuncia se ha realizado un día antes de que la CIJ, con sede en La Haya, empiece a escuchar los alegatos de ambos países por la demanda interpuesta por México, que vio violado su espacio soberano. La nueva demanda, de acuerdo al escrito, solicita que se resuelva y declare que México “ha incumplido sus obligaciones de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor, no interferir en los asuntos internos del Estado receptor y no utilizar los locales de la misión de manera incompatible con las funciones de la misión diplomática”. Además, lo acusa de haber “violado los principios de igualdad soberana, integridad territorial y no intervención en los asuntos internos de otros Estados conforme a la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la Organización de los Estados Americanos y el derecho internacional consuetudinario”.

El asunto no queda ahí. Noboa quiere que la corte intervenga también para dictaminar si López Obrador violó el principio de “no intervención en los asuntos internos de otro país” cuando puso en duda la legitimidad de las elecciones de 2023 en Ecuador con declaraciones “falsas e injuriosas”. En La Mañanera, la comparecencia diaria que hace el presidente mexicano a primera hora del día, López Obrador dio a entender que Noboa había ganado las elecciones gracias al asesinato de uno de los candidatos, Fernando Villavicencio, un periodista de investigación asesinado por el crimen organizado ecuatoriano. “Hubo elecciones en Ecuador, iba la candidata de las fuerzas progresistas, como 10 puntos arriba…”, dijo entonces.

Se refería a Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana, cuyo líder es Rafael Correa, quien ha mostrado afinidad política con el mandatario de México. “Entonces, un candidato que habla mal de la candidata que va a arriba de repente es asesinado, y la candidata que iba arriba se cae, y el candidato que iba en segundo sube”, continuó López Obrador. “El crear un ambiente enrarecido de violencia, al grado que los candidatos —y esto lo difunden todos los medios— van con chalecos a los debates. Pero todo armado. Pues no ganó la candidata y lo más lamentable es que continúa la violencia, que utilizaron nada más el momento”, terminó el presidente mexicano. Como respuesta a esas palabras, el Gobierno de Daniel Noboa declaró persona non grata a la embajadora de México, Raquel Serur. Solo era el comienzo de un conflicto diplomático que no ha hecho más que escalar.

México otorgó asilo político a Glas a principios de abril. Glas, mano derecha de Correa durante sus gobiernos, debía recibir en los días siguientes un salvoconducto del Gobierno ecuatoriano que le permitiera llegar al aeropuerto de Quito y volar a la Ciudad de México, la capital del que iba a ser su país de acogida. En lugar de eso, en un hecho sorprendente, Noboa ordenó el 5 de abril el asalto a la embajada y creó un escándalo internacional. En las imágenes se ve cómo la policía entra por la fuerza a la legación diplomática y somete a Roberto Canseco, un diplomático mexicano que intentó defender el espacio soberano de su país -Canseco ha sido denunciado en Ecuador por obstrucción a la justicia-. La ONU, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos (OEA) condenaron con energía la decisión de fuerza de Noboa.

Hace dos semanas, México presentó una demanda contra Ecuador ante la CJI haciendo referencia a la “inviolabilidad de una misión diplomática”. En la solicitud consta que Canseco fue “violentamente agredido” y que, a continuación, los agentes se llevaron a Glas “metiéndolo dentro de uno de los vehículos y abandonando las instalaciones”. El Gobierno de López Obrador recalcó que ese incidente no es aislado, sino que sigue a “una serie de actos continuos de intimidación y hostigamiento”. Asímismo, argumentó que Ecuador violó los derechos de México conforme al derecho internacional, así como los principios fundamentales en los que se basa el sistema jurídico internacional y pidió que lo suspendan como miembro de las Naciones Unidas. Ante este camino judicial empieza esta semana en La Haya, Ecuador ha decidido actuar y le ha devuelto a México la demanda.

En este caso, el Gobierno de Ecuador ha sido muy enfático. Acusa a la administración de López Obrador de no cooperar en “asuntos anticorrupción” recogidos en el artículo XIV de la Convención Internamericana contra la Corrupción de 1996, como es su obligación, y de violar “los principios de soberanía, integridad territorial y no intervención en los asuntos internos de otros países”. A su modo de ver, México no tenía ningún derecho a otorgar asilo a personas que se encuentren “procesadas o en juicio por delitos comunes y que hayan sido condenadas por tribunales ordinarios competentes”. De hecho, Ecuador cree que, en realidad, México tendría la obligación de entregarle a Glas si este viviera en ese país. El choque entre ambos países ahora se va a medir en instancias internacionales.

Glas se encuentra a día de hoy encerrado en La Roca, una cárcel de máxima seguridad en la ciudad de Guayaquil. En sus primeros días tuvo que ser internado en un hospital ante lo que su entorno ha calificado como un “intento de suicidio”. El exvicepresidente ha escrito cartas de auxilio al propio López Obrador y a los presidentes de Colombia y Brasil, Gustavo Petro y Lula da Silva. Se siente secuestrado y víctima de un caso de lawfare, la persecución de opositores que hacen algunos gobiernos en los tribunales. México cree que es así y por eso le dio asilo a Glas. Ecuador considera que es un caso clarísimo de injerencia. Llegados a este punto, la CIJ tiene la palabra.